Google+ Los Colores de la Noche: La medida del tiempo (I): El calendario egipcio

domingo, 13 de noviembre de 2011

La medida del tiempo (I): El calendario egipcio

La necesidad de medir el tiempo y realizar un cómputo de su transcurso es algo común a todas las comunidades humanas, especialmente desde que se hicieron sedentarias y su sociedad se fue haciendo más compleja. La dependencia de los ciclos biológicos y de las variaciones meteorológicas anuales hizo imprescindible desarrollar la capacidad de prever el momento adecuado para realizar cada tarea agrícola, y de este modo fue necesario tomar los ciclos observados en la naturaleza como referencia para la cuenta sistematizada del tiempo. Y los ciclos más evidentes que se pueden observar son los relacionados con el movimiento de los astros. 

Incluso sin iPhone somos capaces de intuir el momento del día en que nos encontramos gracias a la posición del Sol en el cielo. También podríamos saber el mes del año observando la altura máxima que alcanza nuestra estrella sobre el horizonte. Los ciclos relacionados con los movimientos de rotación y traslación de la Tierra son los que más influyen en nuestra vida, al condicionar nuestra actividad y biorritmos. Además del movimiento aparente del Sol podemos salir de noche y comprobar que existe igualmente un movimiento aparente diario de las estrellas al unísono (consecuencia de la rotación terrestre), y unos cambios también cíclicos en la fase de la Luna (resultado de su movimeinto alrededor de la Tierra). Un observador más constante también notaría que existen unos astros errantes (los planetas) que se mueven de una forma un tanto más compleja, pero igualmente de forma cíclica en el tiempo (hoy sabemos que ésto es resultado de la combinación de su movimiento propio y el de la Tierra). Y las estrellas que vemos salir y ponerse en un momento dado de la noche varían a lo largo del año porque aparentemente el Sol se va desplazando entre ellas, resultado de la traslación terrestre. Todos estos movimientos han sido estudiados y medidos minuciosamente por las diferentes civilizaciones, lo que en cada caso dio lugar a un calendario. Existen así calendarios solares (basados en el ciclo aparente del Sol), lunares (en el ciclo lunar) y otros menos comunes fundamentados en el movimiento de algún planeta. Igualmente el calendario podía tener tanto un fin práctico y administrativo como religioso, algo que se mantiene hoy en día.

Nuestro calendario actual es el resultado de la adopción, combinación y mejora de otros modelos cuyo origen se remonta a las primeras civilizaciones urbanas de Mesopotamia y Egipto; los primeros tomaron como referencia el ciclo lunar y los segundos desarrollaron el primer calendario solar del que tenemos constancia. Comenzaremos este recorrido por los calendarios con el caso egipcio.
 
El Calendario Egipcio

Egipto era un don del Nilo, pues su vida dependía de las crecidas del río que aportaba fertilidad a sus tierras, rodeadas del estéril desierto. Estas crecidas eran regulares y se repetían de forma periódica, de modo que resultaba imprescindible anticiparse a este suceso. Es posible que en un principio (milenio V a.C.) los egipcios utilizaran un calendario con un año de 360 días dividido en doce partes iguales de 30 días cada una. Probablemente esto guardaba relación con una evaluación aproximada del movimiento del Sol y la subdivisión de la circunferencia de origen caldeo en 360 grados. Pero este calendario no se ajustaba bien al año sidéreo (365'256 días) y con el tiempo se desacoplaba, de modo que no constituía una buena medida del año agrícola. Para solventar este problema añadieron cinco días, llamados epagómenos, que originaron un año de 365 días más aproximado al ciclo de inundaciones del Nilo.

El año egipcio estaba formado por tres estaciones: Ajet, inundación (finales de verano y otoño); Peret, crecimiento (invierno y principio de primavera) y Shemu, cosecha (finales de primavera y comienzos de verano). El momento crucial era la inundación, que era anunciada por el orto helíaco de la estrella Sirio (Sothis para los egipcios), es decir, el momento en que comienza a ser visible justo antes de que salga el Sol, suceso que marcaba el inicio del año, el día 1 Thoth.

Aparición de Sirio por el horizonte antes de la salida del Sol (en el presente ocurre en agosto)
Pero el año sidéreo dura unas 6 horas más de los 365 días, de modo que el día 1 Thoth sufría un retraso de 1 día cada 4 años respecto al orto helíaco de Sirio, de forma que sólo después de 1.460 años volvía a coincidir con el fenómeno que "anunciaba" las crecidas anuales del Nilo (a este periodo de tiempo lo llamaron ciclo sotíaco). Este error era conocido por la élite sacerdotal egipcia, y ellos eran los encargados de anunciar cada año la fecha en que reaparecería Sothis (Sirio) justo antes del amanecer para anunciar las inminentes inundaciones que renovarían la fertilidad del país del Nilo. Curiosamente la poderosa casta sacerdotal mantuvo este error y no hubo un intento de reformar el calendario hasta el año 238 a.C. bajo el reinado de Ptolomeo III, cuando se propuso añadir un día adicional cada cuatro años para hacer que el orto de Sirio siempre coincidiera con el primer día del año (1 Thoth). Esta reforma (conocida como reforma de Canopus) nunca se llegó a aplicar en Egipto por las desavenencias sacerdotales y porque es posible que no quisieran perder el "poder" de anticipar la fecha de aparición de Sirio, que todo el mundo esperaba ansioso para dar comienzo a un nuevo ciclo agrícola.

Aunque la división en meses fuera diferente, el calendario que se proponía con la reforma de Canopus (año de 365 días más un día adicional cada 4 años) es muy similar al que tenemos en la actualidad.

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13 comentarios:

  1. Si señor, el primer calendario solar del que se tiene referencia es de la época de Shepseskaf (2486 a 2479 A.C.) faraón egipcio de la IV dinastía (la de las grandes piramides de Guiza) posible hijo de Micerino (Men-Kau-Ra). Dividían el año en 3 meses o estaciones de 120 días y les quedaban 5 días sueltos (heru renpet "los que están por encima del año"), que no formaban estaciones y que los griegos llamaron "Epagómenos"

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  2. Gracias por aportar más datos, Tomás. Como sé que eres un amante de la Egiptología, aprovecho para preguntarte una cosa que no tengo muy clara: la correspondencia de Sirio en el complejo panteón egipcio, pues en algunas publicaciones relacionan esta estrella con Isis (y Orión con Osiris), pero en otras le atribuyen otra deidad diferente, e Isis se identifica con Venus. Supongo que puede ser también porque la importancia de cada deidad variaba con la zona o ciudad ¿no?

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    1. en hemisferio sur cuando es la ascendencia haliaca de sirio?

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    2. El orto helíaco hace referencia a la primera aparición de una estrella por el Este tras su periodo de invisibilidad por la cercanía del Sol en el cielo. Esto depende entre otras cosas de la latitud del lugar de observación, y en el caso de Sirio es el sobre el 25 de julio para un observador situado en el trópico de Cáncer y aproximadamente el 22 de junio para uno ubicado en el de Capricornio. Saludos.

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  3. No es un calendario, pero una de las mejores representaciones del concepto astronómico-astrológico-religioso de los egipcios está en el techo de la tumba de Ramses VI en el Valle de los Reyes (KV 9). Es impresionante lo bien que se conserva y la impresión que da estar debajo.

    http://www.egiptologia.org/textos/libro_dia/descripcion.htm

    http://artofcounting.com/2011/01/01/happy-new-year-from-ancient-egypt/

    http://img18.imageshack.us/img18/4197/86083hz3.jpg

    http://lh3.ggpht.com/-yerjJJ09QFc/TA1X_c6EM4I/AAAAAAAAPyo/RAa4Cqj9R6A/4038232915_5979212d84_o.jpg

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  4. Los egipcios llamaban a Sirio "Sopdet" o "Sepedet" (lo de las vocales en escritura jeroglífica no está muy claro al igual que en la árabe pero por razones diferentes), luego los griegos la denominaron Sothis, y los romanos Sirius. Para los egipcios Sopdet era una divinidad fluvial, asociada a la crecida anual del nilo. La crecida fué una de las principales causas de que desarrollasen calendarios y la estación de la crecida comenzaba justo cuando Sirio volvía a aparecer por el horizonte después del periodo en que no es visible.

    En Egipto, las divinidades tienen un área de influencia geográfica. Quitando al "panteón" principal que es bastante estable, los dioses "menores" se pueden representar de distintas formas en distintas regiones, mezclarse, intercambiarse o unirse para formar una nueva divinidad... a Sopdet se la suele representar como una mujer con una estrella sobre la cabeza, con cuernos en forma de lira o con dos plumas. La asocian como esposa a SAH (también llamado Osiris, identificado con Orión) y en ocasiones a Horus (clarísima relación con Isis, esposa del primero y madre del segundo)

    Imagínate como cambian los mitos cuando los interpretan primero los griegos y luego Roma.

    Investigaré las referencias con Venus por si te puedo ampliar algo la información.

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  5. Por cierto, que no te lo había dicho, está genial el artículo. Un abrazo

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  6. Gracias, ¡estás puesto en el tema! Nitocris despertó el egiptólogo que llevas dentro ;). ¿Te animas a hacer un "post" sobre la cosmogonía egipcia?

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  7. Me está picando el gusanillo, cuenta con ello. Aunque no me comprometo con el plazo de entrega, je je

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  8. ¡Qué bueno! Un artículo muy chulo, sí señor.

    Por mi parte sólo puedo aportar información que seguramente ya conocéis...

    Grosso modo el calendario actual es "simplemente" la adaptación de este calendario lunar egipcio al calendario solar que se utilizaba en la zona del Lazio (región donde se situaba y sitúa Roma) en épocas anteriores a Julio César.

    En la Antigua Roma, al igual que en Grecia, convivían varios calendarios ya que las ciudades disponían de un calendario propio. Esto sucedía porque el calendario, no tan riguroso como el egipcio en cuestiones celestes, dependía más de los días de mercado, de la política o de los días festivos.

    Parece ser que Julio César, a través de los alejandrinos, conoció la Reforma de Cánope. Él adaptó el sistema romano al que se utilizaba en Egipto. Al año en que se comenzó la reforma se le llamó "annus confusionis" ("año de la confusión") porque se incrementó el número de días de dicho año haciendo que éste se alargara de más.

    Más tarde vinieron la imposición del "mensis intercalaris" (se inventó febrero que no existía aún en Roma y se intercaló entre "Ianuarius" y "Martius"), y la del día "bisextus"(literalmente "dos veces el sexto").

    Este día fue llamado así porque se añadió detrás del día 24 de febrero que en latín se nombraba como "sextus dies ante calendas Martii" ("sexto día antes del 1 de marzo"). De ahí que, a lo que nosotros llamaríamos 25 de febrero, los romanos llamaron "bisextus" como si en vez de ser un día nuevo fuera repetición del 24 de febrero.


    ¡Un saludo! ^^

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  9. Excelente articulo Máximo,todo lo referente a Egipto me apasiona mucho.

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  10. Gracias por vuestros aportes; el blog comienza a tomar vida.

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