Google+ Los Colores de la Noche: 2012
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miércoles, 19 de diciembre de 2012

La astrofotografía (I). Fotografía sin telescopio ni seguimiento

Constelación de Escorpio (objetivo de 35 mm, 13 segundos a 1250 ISO y f/1.8)
Con este artículo doy comienzo a una serie dedicada a la astrofotografía, una modalidad en la que cada vez más astrónomos amateur nos iniciamos y que con mucha paciencia puede ofrecer magníficos resultados. El avance de los sensores ha permitido que hoy en día las cámaras DSLR (las "réflex" digitales) estén al alcance de nuestro bolsillo, y además las posibilidades que ofrece el procesado hacen factible que se puedan obtener muy buenas imágenes sin necesidad de adquirir una cámara con sensor CCD refrigerado (aunque estas también han bajado considerablemente de precio en los últimos años). Pero como en toda dedicación, hay que seguir un proceso de aprendizaje de menor a mayor dificultad, comenzando por la modalidad que tiene menos complicación técnica y requiere menos inversión. 

Al fotografiar el cielo nocturno nos encontramos una primera dificultad: trabajamos en condiciones de muy poca luz, lo que implica que tendremos que utilizar tiempos de exposición elevados. Y aquí tropezaremos con la siguiente piedra: las estrellas no están quietas respecto al horizonte, sino que se mueven debido a la rotación de la Tierra. La necesidad de seguimiento se hace más evidente cuanto menos campo de cielo abarquemos y más tiempos de exposición necesitemos, y esto es lo que complica principalmente la fotografía de nebulosas y galaxias. Cuando hacemos una exposición de 10 minutos con telescopio y de un campo muy pequeño cualquier mínimo error hace que las estrellas no salgan puntuales, lo que arruina la toma. Además del tiempo de exposición podemos jugar con la sensibilidad, pero teniendo en cuenta que conforme mayor sea más ruidosa resultará la imagen. Si para comenzar con la astrofotografía no queremos complicarnos con el seguimiento, deberemos optar por cuerpos suficientemente brillantes (la Luna o los planetas) o por un campo lo bastante amplio que nos permita un tiempo de exposición suficiente, pero sin que se llegue a notar el movimiento aparente de las estrellas (siempre que no busquemos expresamente obtener los trazos estelares, claro). Teniendo en cuenta esto, podemos distinguir los siguientes tipos de fotografía astronómica según su grado de dificultad:
  1. Fotografía sin telescopio ni seguimiento. Con una cámara réflex, un objetivo medianamente luminoso y un trípode fotográfico podemos obtener imágenes de gran campo del cielo nocturno, abarcando constelaciones o incorporando elementos (horizonte, árboles o edificios) para darle un toque artístico (ejemplo). 
  2. Fotografía a foco primario sin seguimiento. Acoplando el cuerpo de la cámara al telescopio (utilizando el tubo óptico como objetivo) podemos fotografiar objetos como la Luna, el Sol (con filtros adecuados) o los planetas si necesidad de realizar seguimiento, pues son lo suficientemente brillantes como para permitir exposiciones de menos de un segundo (ejemplo). 
  3. Fotografía en paralelo con seguimiento. El siguiente paso sería intentar obtener imágenes de cielo profundo de gran campo, en las que es imprescindible el seguimiento pero sin que los pequeños errores sean apreciables. Se coloca la cámara con su objetivo en paralelo al telescopio, y todo debe ir sobre una montura ecuatorial motorizada que -previamente estacionada y alineada- sea capaz de compensar el movimiento de rotación de la Tierra (ejemplo).
  4. Fotografía planetaria de campo estrecho. Para fotografiar detalles de la Luna o de los planetas necesitaremos un telescopio con ocular o alguna lente barlow. Aunque no requieran exposiciones largas es imprescindible una montura motorizada para que el objeto no se salga rápidamente del campo (ejemplo). 
  5. Fotografía de cielo profundo a foco primario. Para objetos débiles y a través del telescopio será necesario hacer tomas de larga exposición, de modo que el seguimiento no sólo es imprescindible sino  que debe ser preciso. Normalmente se utilizan sistemas de autoguiado para corregir los posibles errores de la montura (ejemplo). 
  6. Fotografía de cielo profundo y de campo estrecho. Cuando proyectemos fotografiar galaxias muy distantes y nebulosas planetarias hemos de tener en cuenta que además de ser muy débiles tienen un tamaño aparente pequeño, por lo que necesitaremos focales muy largas que dan como resultado campos muy reducidos. Requieren por tanto de exposiciones largas, seguimiento y un sistema de autoguiado perfecto, porque cualquier mínimo error será apreciable en la toma (ejemplo). 
Fotografía sin telescopio ni seguimiento

Para dar el primer paso en la fotografía del cielo nocturno será suficiente con el siguiente equipo:

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Las Gemínidas

Como Gemínidas se conoce una lluvia de meteoros que tiene lugar en la primera mitad de diciembre, con su máxima actividad entre los días 13 y 15. A pesar de ser una lluvia muy atractiva es poco conocida en el Hemisferio Norte al ocurrir en noches frías que invitan poco a salir al campo. Además las condiciones para este año son inmejorables al coincidir el momento previsto de máxima actividad con Luna Nueva, y con el radiante situado a bastante altura sobre el horizonte. Si se cumplen los pronósticos estamos ante la mejor lluvia de estrellas del año. 

Situación del radiante de las Gemínidas
La corriente meteórica de las Gemínidas tiene su origen en un objeto peculiar llamado 3200 Faetón. No es un cometa, sino un misterioso cuerpo perteneciente a los asteroides tipo Apolo, cuya órbita puede cruzar la de la Tierra y pasar a poca distancia. Fue descubierto en 1989 por el satélite IRAS mientras estaba haciendo otras investigaciones en infrarrojo, y el estudio de su órbita llevó a relacionarlo con la corriente de partículas que originan las Gemínidas. En los cometas la cercanía al Sol hace que se sublime el hielo de su núcleo y que los gases arrastren al ser expulsados materiales sólidos -que son los responsables de lo que vemos aquí como "lluvia de estrellas"-, pero en un asteroide es algo extraño. Faetón tiene otra peculiaridad: su recorrido es muy excéntrico y cada 1,4 años puede adentrarse más allá de la órbita de Mercurio, muy cerca del Sol (a lo que debe su nombre). En el año 2009 la nave espacial STEREO-A captó el momento en el cual Faetón se aproximó al Sol y descubrió con sus instrumentos que el asteroide duplicaba su brillo, probablemente porque estaba arrojando chorros de polvo. Así que la explicación más probable es que cuando este cuerpo se aproxima tanto al Sol el calor fractura la superficie y se descomponen minerales hidratados, produciéndose una eyección de gases que arrastran partículas de polvo. Esto ofrece indicios de que Faetón comparte alguna característica con los cometas, e incluso existe la hipótesis de que fue un cometa en el pasado. 

En 2012 el máximo de actividad está previsto para el día 13 de diciembre a las 23:30 T.U. (00:30 hora local del día 14). Una THZ posible de entre 100 y 120 meteoros por hora convierte a esta lluvia en la más interesante del año y merece la pena pasar un poco de frío para contemplarla. El radiante se encuentra en la constelación de Géminis, cerca de la estrella Cástor, y estará alto sobre el horizonte en los momentos de máxima actividad. Para disfrutarla es recomendable alejarse de núcleos de población -para no sufrir contaminación lumínica- y al no tener Luna se podrá contemplar un buen número de meteoros, que suelen ser de velocidad moderada y brillantes, más frecuentes a partir de la medianoche cuando el radiante está en la mejor situación.

sábado, 10 de noviembre de 2012

La medida del tiempo (IV). El calendario maya

Observatorio "El Caracol" de Chichén Itzá (Wikimedia)
Hace dos décadas el calendario maya era un tema que a pocos preocupaba; una curiosidad más de tantas que se podían leer en revistas más o menos especializadas. Por entonces los mistabobos estaban más centrados con nuestro calendario gregoriano y su año 2000, que al final pasó sin pena ni gloria, pues de hecho por no cambiar ni lo hizo el milenio (que realmente comenzó en 2001). Sin embargo hoy lo verdaderamente difícil es encontrar una publicación medianamente rigurosa sobre el tema entre el millón de resultados que arroja un buscador web y los 1800 libros que dicen tratar de los mayas y sus profecías -con los que Dante hubiera podido imaginar empedradas las escaleras del infierno- a los que hay que sumar un número ingente de documentales y alguna que otra superproducción de cine. Y a pesar de ser un tema muy trillado es mi deber continuar con la serie de artículos sobre los calendarios, aprovechando de paso que ahora el asunto está calentito.

El calendario maya es un sistema de cómputo peculiar y complejo, resultado de la obsesión por el tiempo de estos pueblos y de su meticulosa observación del cielo y sus ciclos. Al igual que en otras civilizaciones, la astronomía maya estaba ligada a la agricultura y a los ciclos climáticos, y la observación de los cambios cíclicos en el cielo era una forma de intentar anticiparse a los cambios terrenales. Como en el caso egipcio y sumerio, tenía una función ritual y adivinatoria dotando de un gran poder a sacerdotes y gobernantes, que aparentaban controlar -o provocar- los fenómenos de los que dependía la vida del pueblo, siempre y cuando se realizaran correctamente determinados rituales.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Las nubes noctilucentes


Las nubes noctilucentes, también conocidas como nubes mesosféricas polares, son un curioso fenómeno  meteorológico visible después del anochecer en latitudes cercanas a los polos (entre 50 y 70º al norte y sur del Ecuador). Su aspecto filamentoso nos puede recordar a las nubes altas, pero se diferencian en que se forman a una altura de 80 kilómetros y no son visibles a plena luz del día. Sólo se aprecian cuando -una vez ha oscurecido y es prácticamente de noche- permanecen aún iluminadas por el Sol, cuya luz se refleja en los cristales de hielo confiriéndoles un extraño color azul eléctrico sobre la oscuridad del firmamento. 

Este tipo de nubes ha sido descubierto hace relativamente poco tiempo, y hubieran pasado desapercibidas si no fuera porque cada vez son más frecuentes y se observan a menor latitud, sin comprenderse bien los procesos que las originan. La primera vez que fueron observadas ocurrió por casualidad en 1.885, dos años después de la  gran erupción del Krakatoa, cuando la belleza de los ocasos -debida al material expulsado a la atmósfera- animó a muchas personas a contemplar el cielo después de la puesta de Sol. El alguna ocasión los que permanecieron más tiempo pudieron observar estas extrañas nubes, que en principio fueron achacadas al polvo emitido por la erupción, pero que siguieron apareciendo una vez que pasaron sus efectos. 

La explicación a estas nubes a tanta altura pasa por entender cómo se produce el proceso de nucleación que daría lugar a los cristales de hielo, pues hay que tener en cuenta que a 80 kilómetros sobre el nivel del mar reinan unas condiciones muy parecidas al vacío. Gracias a los datos facilitados por la sonda AIM se ha llegado a la conclusión de que los núcleos sobre los que se acumulan las moléculas de agua son partículas procedentes de los meteoros que entran en la atmósfera, y el proceso requiere unas condiciones tan especiales que sólo se produce normalmente sobre las zonas polares. El problema está ahora en encontrar el motivo de que estas nubes sean cada vez más grandes, brillantes y se observen a latitudes más bajas. 

domingo, 30 de septiembre de 2012

La escala del Universo

A veces miramos el cielo nocturno sin ser conscientes de su magnitud. De hecho la idea de la esfera celeste como algo real no hace tanto tiempo que fue desechada, y cuando nos tumbamos bajo el cielo estrellado cuesta mucho librarse de la sensación bidimensional que durante tanto tiempo ha hecho creer a los humanos que existía una esfera de estrellas fijas. En los últimos siglos se han ido rompiendo esferas conforme han sido calculadas las distancias que nos separan de los astros; primero de la Luna, Sol y planetas, luego de las estrellas, después de las nebulosas espirales (que resultaron ser otras galaxias) y recientemente de las galaxias más lejanas. Pero nos hemos habituado a las cifras astronómicas sin pararnos a pensar en las enormes distancias que representan, y de vez en cuando hay que detenerse a reflexionar sobre la escala de lo que estamos observando para ser conscientes de nuestro lugar en el Universo, aunque suponga poner a prueba los límites de nuestra imaginación. 

En 2005 la sonda Voyager I alcanzó los límites de nuestro Sistema Solar, el llamado frente de choque de terminación, la zona donde el Sol pierde su influencia para dar paso al espacio interestelar. Le ha llevado casi 30 años y podríamos decir que aún está en la puerta del jardín. Seguro que tenemos en mente la típica ilustración del Sistema Solar con sus hermosos planetas girando alrededor del Sol, todos aparentemente cerca en relación al tamaño con el que son representados. Pero hacer un dibujo a escala fidedigna del Sistema Solar (en el que se representen también las distancias) sería bastante complicado. Veamos cómo podríamos hacer una maqueta en la que el Sol fuera representado por una esfera de 1 metro de diámetro: 
  • Mercurio podría ser un grano de pimienta a unos 40 metros de la esfera solar.
  • Para Venus una canica podría ir bien, pero situada a 74 metros.
  • La Tierra sería otra canica a algo más de100 metros.
  • Para Marte necesitaríamos una bolita de apenas medio centímetro que tendríamos que colocar a casi 160 metros. 
  • Para Júpiter iría bien un balón de balonmano a 533 metros de nuestro Sol. 
  • Saturno sería un balón un poquito más pequeño situado a 1 kilómetro.
  • Urano, más o menos como una pelota de golf, debería situarse a 2 kilómetros de nuestro punto de partida.
  • Neptuno sería otra pelota de golf a más de 3 kilómetros. 

martes, 18 de septiembre de 2012

El origen de la astrología

Planisferio asirio del siglo VII a.C.
Según el diccionario de la RAE la astrología es el estudio de la posición y del movimiento de los astros, a través de cuya interpretación y observación se pretende conocer y predecir el destino de los hombres y pronosticar los sucesos terrestres. Esta definición ya es suficiente para tener una idea de que se trata de una disciplina muy diferente a la astronomía aunque tengan un origen común. Pero aún así lo que vemos hoy como "astrología" dista bastante de realizar estudio alguno de los astros (ni de su posición ni de su movimiento); de hecho dudo que los autodenominados "astrólogos" sepan reconocer los principales planetas y constelaciones en la noche estrellada. Al fin y al cabo la astrología de capisayo -esa que nos muestra la TDT con profusión- no es más que una pantomima adivinatoria que proporciona al crédulo respuestas vagas y ambiguas con las que fácilmente puede sentirse identificado. Lo mismo podemos decir de la categorización de la humanidad en 12 tipos de personas según el Sol haya estado en tal o cual signo cuando el niño tiene a bien abandonar el confortable útero materno. Si leemos con atención los supuestos rasgos de uno u otro "signo" podemos identificarnos con cualquiera de ellos porque se dan en todos nosotros en mayor o menor medida. Bueno, vale... los "virgo" somos algo raros, lo acepto.

Esta mezcla esotérica tiene sin embargo mucha influencia en la actualidad, muy a pesar de que se supone que todos tenemos un mínimo de formación científica y fácil acceso a ella. Lo que demuestra que una gran cantidad de información en nuestras manos, sin un mínimo de capacidad crítica para seleccionarla, no nos convierte en personas informadas sino infoxicadas, término no recogido en diccionario alguno pero que define muy bien un estado mental generalizado consistente en un gazpacho de ideas resultado de lecturas parciales y de hacer propio todo lo que nos escupen los medios de comunicación. En cualquier caso el  principal fin de estos medios es fomentar el consumo de lo que sea, y para ello da igual si el comediante debe ponerse una túnica satinada o una bata blanca para decirnos que las micro-cagarrutas fotónicas de tal o cual detergente dejan la ropa como si hubiera sido sometida a una dosis mortal de radiación gamma. La astrología actual, como muchas otras falsas ciencias, intenta a veces ponerse la bata blanca encima del capisayo para proporcionar un supuesto fundamento científico, tan débil que podría ser desmontado por un alumno de secundaria con una ecuación (es el caso del manido y absurdo argumento de la influencia gravitatoria de los planetas sobre los humanos). 

Pero aunque hoy sea poco más que un lucrativo negocio para algunos -y una fuente de ilusiones vanas para otros- lo que llamamos astrología no está exento de una interesante historia cuyo origen se pierde en las primeras civilizaciones urbanas de Mesopotamia, y que surgió como un intento de explicar el mundo a través de la observación minuciosa del cielo en su marco mítico y religioso. El astrólogo de esa época era un sabio que observaba meticulosamente y seguía el movimiento de los astros, especialmente del Sol, la Luna y los planetas, para realizar una interpretación de lo que acontecía (o que estaba por acontecer), considerando que lo que ocurría en el cielo eran señales o mensajes de los dioses sobre lo que podía acaecer el la tierra. Su labor tenía un componente observacional y otro mágico-religioso, pero no parece que se preguntara por la naturaleza de los cuerpos celestes ni por el motivo de su movimiento o su distancia, de modo que sería osado hablar de una parte "científica" en la acepción actual de este término.
   

jueves, 6 de septiembre de 2012

Destellos lejanos

A 10 millones de años luz en la galaxia NGC 6946 se han observado 8 supernovas en tan sólo 100 años.
Imagen a partir de 9 tomas de 400 segundos por telescopio 127/952 (M. Bustamante)
Si hay un suceso extremo de proporciones difíciles de imaginar en el Universo es una supernova. Desde la antigüedad se ha constatado la aparición repentina de estrellas "nuevas", astros que mantenían cierto brillo durante un tiempo para ir debilitándose hasta desaparecer. Han ocurrido ocho supernovas en nuestra galaxia de las que se tenga constancia histórica. La más famosa fue observada en el año 1.054 de nuestra era y ocurrió a unos 6.000 años luz, llegando a brillar tanto que resultaba visible a plena luz del día; de ella ha quedado la conocida nebulosa del cangrejo (formada por la materia que fue expulsada violentamente) y en su centro una estrella de neutrones pulsante.  Aún más brillante pudo ser la del año 1.006 en la constelación de Lupus, rivalizando en su brillo aparente con la Luna. Las más recientes ocurrieron en 1.572, en Casiopea -con un brillo similar al de Venus- y unas décadas después, en 1.604, en Ofiuco. Desde entonces no se ha observado otra supernova dentro de nuestra galaxia, pero sí se han detectado en otros sistemas a grandes distancias, lo que implica una emisión de energía descomunal en un periodo muy breve de tiempo. Hoy sabemos que este fenómeno está poco relacionado con el nacimiento de las estrellas (*), sino más bien con su muerte o con procesos que hacen que se produzca una violenta explosión de enorme magnitud. 

Fuera de la Vía Láctea destacan dos galaxias por ostentar el récord de supernovas en un corto espacio de tiempo: M 83 (el Molinillo Austral, en la constelación de Hydra) y NGC 6946 (en Cefeo). 

miércoles, 22 de agosto de 2012

Nebulosas de la Laguna y Trífida (M8 y M20)

Sagitario (a la izquierda) y parte de Escorpio
Durante el mes de agosto y justo después de oscurecer aún podemos contemplar la constelación de Sagitario sobre el horizonte Sur.  Se puede distinguir fácilmente gracias a que parte de sus estrellas presentan una disposición característica que nos recuerda a una tetera, a la izquierda de las zonas más brillantes de la Vía Láctea y al otro lado de Escorpio. Si nos fijamos  en una franja junto a lo que sería la tapa, podemos apreciar a simple vista una zona difusa y brillante; y si miramos con unos prismáticos distinguiremos bastantes estrellas rodeadas de cierta nebulosidad. Un recorrido por esta constelación nos mostrará un buen número de nebulosas y cúmulos de estrellas muy fáciles de observar; de ellas las más destacadas son la nebulosa de la Laguna (M8) y la nebulosa Trífida (M20). 

La siguiente fotografía corresponde a tres tomas de diez minutos de exposición con un objetivo de 35 mm (en paralelo al telescopio y con seguimiento) de la Vía Láctea entre las constelaciones de Sagitario y el Escudo, mostrando la enorme cantidad de estrellas y nubes que se interponen entre nosotros y el centro galáctico situado a unos 30.000 años luz. Más o menos en esa dirección pero más cerca (a unos 5.000 años luz) se encuentran estas dos nebulosas, señaladas con un cuadro amarillo. 

La Vía Láctea en Sagitario y el Escudo. El cuadro abarca las nebulosas Laguna y Trífida

miércoles, 1 de agosto de 2012

Lluvias de Estrellas. Las Perseidas

Perseida (Pedro Morales, Agrupación Albireo de Sevilla)
Las lluvias de estrellas son de los eventos astronómicos más arraigados en la cultura popular, siendo las Perseidas (las Lágrimas de San Lorenzo) la más conocida de las que ocurren a lo largo del año. Esto es porque tiene lugar en pleno verano -a mediados de agosto- en una época de noches muy agradables, de modo que es más cómoda de contemplar que las producidas por otros enjambres (como por ejemplo las Leónidas en las madrugadas de noviembre).

Se habla de una lluvia de estrellas cuando durante unos días se puede apreciar una frecuencia más elevada de lo normal de meteoros (lo que conocemos como estrellas fugaces) causada porque la Tierra atraviesa la nube de partículas dejada por un cometa en su trayectoria. Como vimos en el artículo sobre el cometa Garradd, estos cuerpos experimentan importantes cambios cuando se adentran en el Sistema Solar interno debido a la interacción con el Sol, cuya radiación produce la sublimación del hielo del núcleo cometario y la expulsión al espacio de polvo que pasa a orbitar en una trayectoria similar a la del cometa, formando una especie de anillo o corriente de partículas. Cuando la Tierra atraviesa una de estas corrientes, las partículas dejadas por el cometa penetran en la atmósfera a una gran velocidad consumiéndose por el calor de la fricción sin llegar a alcanzar la superficie. Como resultado vemos una serie de trazos brillantes más o menos frecuentes que parecen venir de la misma zona del cielo. El nombre que se le da a la lluvia de estrellas corresponde al de la constelación en la que se encuentra este punto conocido como radiante. Por tanto las Perseidas se denominan así porque tienen su radiante en la constelación de Perseo, las Leónidas en la constelación de Leo, las Acuáridas en Acuario, etc.

domingo, 22 de julio de 2012

Cita en Marte

En agosto de 2012 el planeta Marte tendrá un protagonismo especial. No será porque esté en buenas condiciones de observación (todo lo contrario, apenas se podrá discernir algún detalle con un telescopio) sino porque el lunes día 6 está previsto que llegue el robot de la misión MSL-Curiosity, que alcanzará la superficie tras una compleja operación. Si todo sale bien este robot todoterreno se posará en el cráter Gale y estudiará al menos durante un año marciano (690 días terrestres) una zona muy interesante desde el punto de vista geológico para aportar datos que nos ayuden a comprender el pasado de este planeta. 



La zona de estudio fue escogida tras un congreso científico en el que se llegaron a plantear unas 60 propuestas. Se trata de un cráter de 155 km de diámetro situado a una altitud menor que la media del planeta y en el que pudieron darse procesos de sedimentación hace unos 3700 millones de años, en la época en que se piensa que pudo existir agua líquida en la superficie marciana. La información aportada por otras misiones indica además la presencia de arcillas y sulfatos que refuerzan la idea de que en una época remota el cráter Gale pudo estar cubierto de agua. 

El robot lleva incorporado un sistema de navegación autónomo y puede superar obstáculos de hasta 65 cm de altura. Una serie de cámaras le permitirán estudiar su entorno en diferentes longitudes de onda e identificar el lugar de trabajo (un abanico aluvial en la pared del cráter que parece haber sido causado por la erosión hídrica). Mediante un taladro tomará muestras de rocas que luego analizará con un espectrómetro que puede detectar moléculas orgánicas y la concentración de isótopos del carbono y el oxígeno. En puntos de difícil acceso un sistema de análisis espectral mediante láser permitirá analizar la composición de rocas situadas hasta a siete metros de distancia. También lleva incorporada una estación meteorológica que realizará un registro de las condiciones climáticas mientras dure la misión. El robot y todo su instrumental estará alimentado por una pila nuclear que puede durar hasta 14 años terrestres. 

La trascendencia de esta misión radica en que puede confirmar las teorías sobre el pasado geológico de Marte mediante el estudio directo de la estratigrafía y las rocas. Los datos que recopile Curiosity durante su misión (que puede prolongarse hasta una década) arrojarán luz sobre si realmente hubo un momento en el que las condiciones climáticas marcianas permitieron la existencia de agua líquida en cuyo seno pudieran desarrollarse formas simples de vida. La comprensión de los procesos que pudieron originar un cambio planetario tan drástico nos ayudará a entender mejor la historia geológica de la Tierra. 
Situación del cráter Gale y los puntos de misiones anteriores
Vista en 3D del cráter Gale y la montaña de sedimentos de su centro
Área inicial de trabajo del robot Curiosity
 Más información en: http://mars.jpl.nasa.gov/msl/

domingo, 8 de julio de 2012

¿Se producirá una gran tormenta solar?

Aurora boreal vista en Figueres en el año 2001 (Pere Horts)
Últimamente están algunos foros pseudocientíficos como avispero al que han metido un palo. El cacao mental que han liado algunos a partir de un calendario antiguo y una más que dudosa interpretación de un texto deteriorado es de tales proporciones que se pueden contar por miles las publicaciones en cuyo título figure el año en curso. Ahora cuando alguien abre la boca para hablar de los mayas da igual que el "experto" no haya pisado en su vida Yucatán o no tenga la más remota idea de qué es un glifo; lo importante es que una profecía tiene mucho más lustre si se supone hecha por una civilización antigua que por Nostradamus, cuyos intérpretes -dicho sea de paso- fallan más que una escopeta de feria. Y una vez creada la maraña profético-teórica (y mitificados sus supuestos autores hasta el absurdo) toca encajar todo lo que ocurra en el presente en su marco como argumento indiscutible de su certeza. Así que ahora resulta que todo (crisis económica, guerras, problemas políticos, el reggaeton...), absolutamente todo fue predicho por los mayas. También la intensa actividad solar que tenemos por estas fechas.

Para saber que el Sol andará revuelto este año y sobre todo en 2013 (que es cuando se estima que alcanzará el máximo de actividad) no hace falta ser profeta. Aunque el conocimiento sobre la dinámica interna de nuestra estrella aún es escaso, se ha realizado un seguimiento suficiente que permite conocer algo sobre sus ciclos. Éstos no afectan a la cantidad de energía que produce la estrella (que ha sido más o menos constante en los últimos mil millones de años) sino a su complejo magnetismo, que está detrás de las manchas solares, las eyecciones de masa coronal y las protuberancias. Este conjunto de signos se muestran con un ciclo de unos once años en el que la actividad magnética solar (y el número de manchas) va aumentando hasta alcanzar un máximo para luego decrecer nuevamente. No todos los ciclos son exactamente iguales, sino que hay registros de mínimos más prolongados y máximos más destacados que otros. Incluso parece que hay un ciclo mayor de algo más de un siglo en el que los máximos solares van aumentando hasta uno especialmente intenso. En los años de gran actividad son más probables las tormentas solares, eventos resultado de la expulsión puntual de enormes cantidades de partículas y radiación por el Sol que si alcanzan la Tierra perturban la magnetosfera terrestre y acaban afectando a la ionosfera. El efecto más evidente de estas alteraciones es que se pueden contemplar auroras en latitudes más bajas de lo usual. 
  

domingo, 1 de julio de 2012

Encuentros al amanecer

Venus abandonó las tardes para transmutarse en Lucero del Alba después de su tránsito delante de Helios. En la constelación de Tauro se ha vuelto a reunir con Júpiter y las Híadas y bajo la mirada de Aldebarán protagonizarán un encuentro con la Luna menguante del mes de julio. El 1 de julio Venus estará a 5º de Júpiter y en línea con las Pléyades, que a 11º en el cielo contemplarán celosas cómo Afrodita pasea junto a sus hermanastras, las Híadas; esta vez se alejará de las siete hermanas y el 10 de julio pasará a tan sólo 1º de la anaranjada Aldebarán al tiempo que brillará con su máximo esplendor (magnitud -4,5). El libidinoso Rey de los dioses parecerá perseguir a Venus pero antes de que se dé cuenta será alcanzado por Selene, que lo engullirá en la noche del 14 al 15 de julio. Conforme avance el mes la despechada Afrodita se alejará de Júpiter y el Toro hacia el poderoso brazo de Orión. 

Cielo hacia el Este el 1 de julio de 2012 a las 6 de la mañana. Venus (abajo, con las Híadas) se sitúa a unos 5º de  Júpiter. 
Cielo hacia el Este el 10 de julio de 2012 sobre las 6 de la mañana. Venus alcanzará su máximo brillo y pasará a un grado de Aldebarán, la estrella principal de Tauro.
Cielo hacia el Este el 15 de julio de 2012 a las 5:30 de la mañana. Júpiter ha reaparecido hace hora y media detrás de la Luna después de una ocultación. Este fenómeno se verá finalizar en la Península Ibérica muy bajo en el horizonte.
Sobre las 4 de la mañana (hora peninsular) del 15 de julio Júpiter reaparecerá por el lado en sombra de la Luna, que se encontrará muy baja en el horizonte oriental.

domingo, 24 de junio de 2012

Antares

Recreación artística del sistema de Antares (Don Dixon)
Escorpio es la constelación antagónica de Orión tanto por su posición en el cielo -se encuentran opuestas en la esfera celeste- como por su belleza. Es una de las constelaciones más fáciles de identificar, con el mejor momento para ser observada en nuestras latitudes en las noches de verano a poca altura sobre el horizonte sur. Por su forma ha sido asociada a un escorpión en la mayoría de las culturas antiguas aunque el mito más conocido entre nosotros es el griego, donde se cuenta que Orión y Escorpio fueron dispuestos en estas posiciones para que jamás volvieran a encontrarse después de la cruenta batalla que entablaron. Además de tener en común el hecho de abarcar zonas del cielo de una gran riqueza, también comparten el tener como estrella principal una supergigante roja que está en la fase final de su vida. 

Antares es una estrella que rivaliza en color rojo y brillo con Marte, lo que le valió el nombre de "anti-Ares" (antimarte). Otros nombres aluden a su posición en el lugar que correspondería al corazón del imaginario escorpión, como el de origen árabe Kalb al Akrab o el copto Kharthian. Para los persas era una de las cuatro Estrellas Reales junto a Fomalhaut (en el Pez Austral), Regulus (en Leo) y Aldebarán (en Tauro). 

Su color se debe a que se trata de una estrella supergigante roja con una luminosidad aparente que varía entre 0,9 y 1,8 magnitudes de un modo irregular en periodos de casi 5 años. Se encuentra a 550 años luz de nosotros y su diámetro es 700 veces mayor que el del Sol aunque su masa es sólo unas 16 veces mayor, lo que significa que sus capas más externas presentan una densidad muy baja. Si la situáramos en el centro de nuestro Sistema Solar llegaría más allá de la órbita de Marte y del Cinturón de Asteroides, aunque en estas zonas sería tan poco densa que no se podría establecer un límite claro con el medio interestelar. Está acompañada por una estrella blanco azulada con un periodo orbital estimado en unos 2.500 años.
  

domingo, 3 de junio de 2012

Mirando hacia el corazón de la Vía Láctea

La Vía Láctea en la región de Sagitario y el Escudo. Fotografía realizada en paralelo al telescopio con seguimiento y un tiempo total de 20 minutos de exposición a 800 ISO
La Vía Láctea, nuestro hogar galáctico, se nos muestra como una alfombra lechosa y luminiscente que a los vikingos indicaba el camino al Valhalla y guiaba a los peregrinos al más terrenal Santiago de Compostela. Realmente todo lo que vemos a simple vista en el cielo (salvo la galaxia de Andrómeda) pertenece a la Vía Láctea, pero cuando nuestros ojos miran en dirección a su disco la cantidad de estrellas, gases y polvo es tal que se aprecia como una macha blanca difusa con una luminosidad y tamaño variable. Discurre por las constelaciones del Can Mayor, Unicornio, Orión, el Cochero, Perseo, Casiopea, el Cisne, el Águila, el Escudo, la Serpiente, Sagitario, Escorpio, el Altar, Triángulo Austral, Centauro, la Cruz del Sur y el Navío de Argos (las últimas cinco visibles en el Hemisferio Sur). De todas las observables desde nuestras latitudes son Sagitario y Escorpio las zonas donde la Vía Láctea presenta mayor brillo y tamaño, algo que obedece al hecho de que en esa dirección se encuentre el centro de nuestra galaxia.
        

domingo, 20 de mayo de 2012

Cómo observar y fotografiar el Sol

Hay meses en los que es complicado que coincida una noche despejada con Luna nueva o en cuarto y además en víspera de festivo. Lo podemos achacar a las "leyes de Murphy" o al encantador de nubes que todo astrónomo andante tiene como enemigo; pero siendo racionales tendremos que admitir que somos demasiado puntillosos y es ya una cuestión de probabilidades que la atmósfera no esté por la labor de satisfacer nuestra ansia de cielos transparentes y oscuros en fin de semana. Lo malo es que tras sesenta días sin salidas nocturnas comienza el síndrome de astroabstinencia, cuyos síntomas principales son: consulta compulsiva a webs de información meteorológica, espasmos al ver las estelas de los aviones, aversión a las nubes altas, necesidad imperiosa de ver fotografías astronómicas y -en los casos más graves- compartir lecho con el tubo óptico e insultar a las farolas. Llegados a esta situación es cuando recordamos que tenemos una estrella aquí mismo que no necesita grandes despliegues -salvo una adecuada protección de su luz cegadora- para su observación y estudio: el Sol

La observación solar tiene unas características que la hacen más sencilla que la del cielo profundo: 
  • Se realiza de día, adaptándose mejor a nuestro ritmo diario.
  • No necesitamos alejarnos de los núcleos de población, pues evidentemente al no hacerse de noche la contaminación lumínica no importa.
  • Para observar o fotografiar el disco solar completo no requerimos un gran telescopio ni una montura motorizada; se puede hacer con un equipo muy sencillo y fácil de manejar. Otra historia es que pretendamos obtener una imagen de las manchas solares con mucho detalle. 
  • En casos en los que no necesitamos seguimiento tampoco nos hace falta un estacionamiento preciso (ni siquiera una montura ecuatorial), de modo que podemos realizar la observación desde la ventana de casa. 
No obstante hay que tener en cuenta que observar el Sol entraña un importante riesgo para la vista, por lo que hay que tomar unas precauciones que jamás se deben pasar por alto:

miércoles, 9 de mayo de 2012

El tránsito de Venus de 2012

Imagen del tránsito de Venus de 2004
Un tránsito de Venus por delante del disco solar es un fenómeno bastante raro que sólo podemos observar 4 veces cada 243 años. El más reciente ocurrió el 8 de junio de 2004 y unos 8 años después -el próximo 6 de junio- tendrá lugar el siguiente y último de este siglo (habrá que esperar hasta el 11 de diciembre de 2117 para observar otro). ¿Por qué es tan poco frecuente y no ocurre en cada conjunción inferior de este planeta? El motivo es análogo al hecho de que no se produzca un eclipse cada vez que hay Luna llena o nueva: las órbitas no están en el mismo plano y presentan cierto ángulo. El plano orbital de Venus tiene una inclinación de 3,39º respecto al de la Tierra, de modo que para acontecer una alineación perfecta Tierra-Venus-Sol tiene que coincidir la conjunción inferior con el paso de Venus por la eclíptica (es decir, que en ese momento coincida con el punto en el que la órbita de Venus intersecta al plano orbital terrestre). Esto se produce en junio o diciembre y en pares separados 8 años, estando cada par de tránsitos distanciados más de un siglo entre sí. 

El primero del que se dejó registro fue observado en el siglo XVII, y desde entonces el estudio de los seis tránsitos ocurridos ha tenido una gran importancia para el cálculo de la distancia entre la Tierra y el Sol mediante la medición del efecto de paralaje. Aún hoy (aunque estas distancias se conozcan de forma precisa) se realiza un gran despliegue para seguir tomando mediciones -en cuantos más lugares mejor- que permitan mejores resultados, labor facilitada en gran medida por la existencia de internet (que permite comunicación en tiempo real entre diversas partes del mundo) y la existencia del GPS para obtener un posicionamiento relativamente exacto. De este modo un astrónomo aficionado no sólo encuentra en este evento una ocasión para observar o fotografiar el disco negro de Venus sobre la hirviente esfera solar, sino que puede participar en la toma de datos desde su lugar de observación. Desgraciadamente la Península Ibérica estará en el límite de la zona de visibilidad del tránsito de Venus del 6 de junio de 2012, y sólo podremos observar los momentos finales al amanecer si estamos en la mitad nororiental. No obstante merece la pena conocer algo más sobre este fenómeno.

domingo, 29 de abril de 2012

Sin Ciencia no hay futuro

Hace unas semanas tuvo bastante repercusión en los medios la carta de la astrofísica Amaya Moro-Martín en la revista Nature en la que denunciaba el suicidio científico que supone la política de recortes en Investigación y Desarrollo. Precisamente España no es un país que pueda presumir de apostar decididamente por la investigación como una inversión a largo plazo que permite el desarrollo de sectores estratégicos y generadores de empleo. La preocupación por estas cuestiones ya era tímida cuando a nuestros políticos se les llenaba la boca con eso de ser la octava economía mundial, cuando se presumía de "crecer" más que los EEUU y cuando parecía que -por fin- estaríamos a la vanguardia de Europa. Pero el estallido de la burbuja inmobiliaria ha demostrado que no se puede confiar la economía de una nación a un sector sin cimientos, ficticio, zombi, cuyo desmoronamiento ha dejado una tasa de paro espeluznante. Precisamente en este punto es cuando los políticos deberían haberse dado cuenta de la importancia de la Educación Pública y la Investigación Científica para fortalecer el tejido social y darle la plasticidad necesaria para sobrevivir ante los golpes de este peculiar sistema financiero que se ha convertido en el peor cáncer que ha sufrido la Humanidad. Ahora más que nunca nuestra nación necesita establecer las prioridades que garanticen nuestro futuro y el mantenimiento del bienestar social. Sin embargo a nuestra clase política no le tembló la mano para tocar lo intocable y modificar la Constitución introduciendo el sagrado mandamiento neoliberal de "cumplirás el objetivo del déficit sobre todas las cosas". Sobre todas, incluso a costa de aquellas cuya garantía sí debería estar recogida en la Carta Magna, como son una Educación Pública laica de calidad y la inversión en Ciencia. Y en los últimos días estamos confirmando lo que ya sabíamos: que estamos gobernados por una clase política mediocre que o bien son incapaces de comprender lo que verdaderamente hace libre y próspera a una nación, o bien lo saben pero nuestra prosperidad y libertad les importa poco mientras nos contentemos con la ración de pan y circo (entiéndase consumo y telebasura). 

lunes, 23 de abril de 2012

Canes Venatici

Los Perros de Caza
Los Perros de Caza (Canes venatici) es una pequeña constelación definida en el siglo XVII por Hevelius al sur del timón del Gran Carro. Sólo tiene dos estrellas de cierto brillo, siendo la principal bautizada con el nombre  de Cor Caroli por Halley en homenaje al rey Carlos II de Inglaterra. Y como toda constelación que se precie debe tener algún mito asociado, el físico de la corte inglesa Sir Charles Scarborough juró por los rizos de su peluca que esta estrella había brillado con una intensidad inusitada el día del regreso del rey a Londres, el 29 de mayo de 1660. Así que con estrella propia y signo celestial a la antigua usanza, Carlos II puso muy feliz la primera piedra del Real Observatorio de Greenwich el 10 de agosto de 1675. Lo que hay que hacer para conseguir financiación (pensaría más de uno).

Cor Caroli es un sistema doble situado a unos 110 años luz de nosotros fácilmente separable a través de un pequeño telescopio. Su componente principal es una estrella blanca 80 veces más brillante que el Sol y con 2'8 veces su masa; la secundaria tiene 1'6 masas solares y es 5 veces más luminosa que nuestra estrella. 

Esta pequeña zona del cielo alcanza su mejor momento para la observación en las noches primaverales del Hemisferio Norte. Al corresponder con las proximidades del polo galáctico podemos encontrar un buen número de galaxias, entre las que destaca M51, más conocida como "Galaxia del Remolino". 

viernes, 6 de abril de 2012

Tras el velo de Venus

Venus y la Luna creciente
Venus es el astro más brillante de nuestros cielos después del Sol y la Luna, llegando a ser visible incluso de día. Es el segundo planeta en distancia al Sol y sigue una órbita interna a la nuestra, de modo que sólo se nos presenta a cierta distancia angular del Sol -que nunca es mayor de 48'5º- unas horas antes de amanecer (como Lucero del Alba) o unas horas después de atardecer (Lucero Vespertino). De todos los planetas Venus es el que más se acerca a la Tierra, pudiendo alcanzar una distancia mínima de 38'9 millones de kilómetros (Marte como mucho llega a unos 56), y además es bastante parecido a la Tierra en cuanto a tamaño con 12.103'6 kilómetros de diámetro. Sin embargo -y a diferencia de Marte- cuando dirigimos un telescopio a este cuerpo sólo vemos un disco blanco muy brillante en alguna de sus fases, sin que sea posible apreciar detalle alguno. Sólo si disponemos de determinados filtros violetas y ultravioletas de elevada densidad podemos fotografiar algunos detalles nubosos, pero nunca una superficie que se encuentra oculta bajo una espesa  e impenetrable atmósfera. 

Por este motivo se ha sabido muy poco de este planeta hasta que no ha sido visitado por las primeras sondas en los años 60 del siglo pasado, y hasta entonces la imaginación de los escritores de ciencia-ficción situaron junglas, pantanos y densos bosques húmedos bajo el espeso dosel nuboso (y será por esa supuesta abundancia o porque se imaginaban a unos nativos más pacíficos y primitivos por lo que apenas sufrimos invasiones "venusianas", nada que ver con los beligerantes marcianos). Cuando la primera sonda puso pie en la superficie (la soviética Venera 7 en 1970) los científicos no esperaban encontrar un escenario agradable, pues ya antes varias sondas se habían acercado (la estadounidense Mariner 2 en 1962 y las soviéticas Venera 1-6) confirmando algunas controvertidas mediciones efectuadas desde la Tierra que apuntaban a una superficie extremadamente caliente. Adiós a los océanos y selvas imaginados por Svante Arrhenius y a los mares de petróleo de Fred Hoyle; tras el apacible nombre de la Diosa del Amor y un espeso manto de nubes se desveló lo más parecido al infierno cristiano, pero sin diablillos. Tales son las condiciones de presión y temperatura que no fue hasta el séptimo intento cuando los soviéticos consiguieron posar algo en la superficie capaz de emitir algún dato, aunque fuera sólo por 20 escasos minutos antes de que la Venera 7 acabara fundida y aplastada. 
  

domingo, 1 de abril de 2012

Mercurio, el extraño planeta

Mercurio es el planeta más pequeño y cercano al Sol de nuestro Sistema, características que lo convierten en un cuerpo difícil de observar desde la Tierra. A una distancia media del Sol de tan sólo 58 millones de kilómetros, este planeta rocoso de menos de 5.000 kilómetros de diámetro completa su órbita en apenas 88 días terrestres. Al igual que Venus, tiene una órbita inferior a la nuestra y sólo se nos presentará en los cielos tras el atardecer o previos al orto solar y a distancias angulares de nuestra estrella bastante pequeñas. Esto hace que para localizarlo tengamos que buscar cerca del horizonte occidental justo después de la puesta de Sol u oriental poco antes de amanecer, de modo que su baja altura sobre el horizonte hace que su imagen al telescopio esté muy afectada por la turbulencia atmosférica. Con estas condiciones no podemos esperar apreciar detalle alguno en su superficie, aunque sí resulta interesante observar sus fases o los tránsitos ante la esfera solar que de vez en cuando ocurren. 

No hemos conocido más detalles sobre este planeta hasta que no fue visitado por la sonda Mariner X en 1974, que cartografió un 45% de su superficie mostrando un cuerpo sin atmósfera salpicado de cráteres. Y aunque este panorama puede hacernos creer que es un planeta anodino, Mercurio tiene algunas características que han dado (y siguen haciéndolo) muchos quebraderos de cabeza a los científicos. 

lunes, 26 de marzo de 2012

La observación de Marte

Marte visto por el telescopio Hubble
Creo que quedan pocos sin recibir cierta presentación de diapositivas avisando de un evento cósmico que no se repetirá en tropecientos años por el que Marte se verá "tan grande como la Luna llena" y espero que sean aún menos los que la reenvían y salen de noche a buscar en vano en el cielo. Porque a pesar de ser un "evento extremadamente raro" parece que se repite todos los años, y con la primavera comienza a circular de nuevo en forma de correo re-enviando (de esos con muchas "fdw" en el asunto). Naturalmente se trata del ya famoso bulo ("hoax" en la jerga internauta) sobre Marte. Sabía de su existencia y no había tenido el privilegio de recibir el famoso e-mail, pero al final llegó como la ya olvidada carta de la peseta bendita o maldita -pues actuaba según te pillara el cuerpo para gastarte dinero en sellos- de la que ya existe también versión electrónica, junto al messenger de pago, al virus destroza discos duros o a las mortales latas de refresco con heces de rata. No obstante durante la primera mitad de la primavera de 2012 Marte se encuentra en un momento relativamente bueno para ser observado, así que aprovecho para sacar el tema del presente artículo, dado que una vez tratados los marcianos conviene saber algo más sobre su patria. 

Este planeta se ve desde nuestra confortable Tierra como un astro rojo y a veces muy brillante, color por el que se ha asociado desde la antigüedad a la deidad de la guerra Ares (Marte para los romanos). Es el cuarto planeta en distancia al Sol y el último de naturaleza telúrica, con un diámetro de algo más de la mitad del terrestre. Al tener su trayectoria en una órbita exterior a la Tierra nunca se puede situar entre nosotros y el Sol y no presenta fases como la Luna, Venus o Mercurio. Una consecuencia de las características orbitales es que su distancia a la Tierra puede variar enormemente: de más de 350 millones de kilómetros cuando se aproxima a la conjunción con el Sol a 60 millones de kilómetros en una oposición favorable, de modo que tanto el brillo como el tamaño aparente de Marte cambian considerablemente. Pero aún en el mejor de los casos sólo podremos apreciar su disco aparente con cierto detalle a través de un telescopio (y con muchos aumentos); a simple vista siempre se presentará como un astro puntual como el resto de planetas. 
  

domingo, 18 de marzo de 2012

Galaxias en la Osa Mayor

Constelación de la Osa Mayor
La Osa Mayor se considera una constelación circumpolar para latitudes medias del Hemisferio Norte. Sin embargo los meses de primavera son los más apropiados para estudiar los objetos que hay en esta región del cielo, al presentarse cerca del cénit en la primera mitad de la noche. Justo por debajo del "timón" del Gran Carro se encuentran las constelaciones de Canes Venatici (Perros de Caza) y Coma Berenices (la Cabellera de Berenice), en dirección perpendicular al plano de nuestra galaxia. Cuando observamos esta región la menor cantidad de estrellas, gases y polvo permite que nos llegue la luz de más cuerpos del exterior de nuestro sistema estelar, de otras galaxias. 

En el mapa celeste adjunto se puede ver la gran cantidad de galaxias (representadas como óvalos azules o verdes) que pueden ser observadas. La mayoría son bastante débiles y requieren de telescopios de cierto diámetro para ser distinguidas, pero hay algunas muy destacadas que fueron incluidas por Messier en su famoso catálogo. Las más brillantes son M81, M82 y M101. 

domingo, 4 de marzo de 2012

El cometa C/2009 P1 Garradd (y otras historias sobre cometas)

Cometa Garradd
Durante febrero y marzo de 2012 el cometa C/2009 P1 Garradd se encuentra en un excelente momento para su observación en el Hemisferio Norte. No es visible a simple vista (pues no será más brillante de magnitud +7), pero atraviesa las regiones circumpolares y será observable durante toda la noche. Ofrece una excelente vista en prismáticos y telescopios, y en fotografía aparecen perfectamente dos colas que se muestran opuestas. Pero antes de dar más detalles sobre este cometa hagamos un breve repaso a la naturaleza de estos cuerpos.

Los cometas provienen de los confines del Sistema Solar y se adentran de vez en cuando en su interior siguiendo órbitas muy excéntricas. Existe una enorme cantidad y variedad de ellos, aunque son pocos los que se aproximan lo suficiente y resultan tan brillantes como para ser observados a simple vista. Antes de que Edmund Halley pronosticara la reaparición del que lleva su nombre para 1758 (aplicando las recientes teorías de Newton), estas pequeñas rocas heladas causaban un gran revuelo rompiendo la perfecta armonía aristotélica de los orbes celestes. Si ya les costó a los empecinados astrónomos siglos de estudios y artificios matemáticos para encajar a los "errantes" planetas en el modelo geocéntrico, sólo les faltaba que de vez en cuando viniera un cometa a terminar de amargarles los epiciclos. Pero en el siglo XVIII ya estaba aceptada y más que confirmada la teoría heliocéntrica, y la gravitación de Newton proporcionaba la base física para explicar las órbitas elípticas de los cuerpos del Sistema Solar, lo que permitió comprobar que los cometas eran unos astros más orbitando alrededor del Sol aunque con ciertas peculiaridades.
 

martes, 14 de febrero de 2012

Los marcianos

Como ya comentábamos en un artículo anterior, la idea de la exclusividad de la vida en la Tierra hace mucho tiempo que fue cuestionada. Toda aquella cultura que ha intuido la vastedad del Cosmos se ha inclinado a pensar que no puede ser algo único, y en el siglo XXI la gran expansión de nuestros horizontes cosmológicos (facilitada por el avance de la ciencia) no ha hecho más que afianzar esta convicción. Si nos damos un chapuzón en el océano de información que constituye internet podremos comprobar que existen creencias dispares sobre esta cuestión. Por un lado, en el ámbito científico, se admite que hay posibilidades (unos son más optimistas que otros); y por otro, en el campo de la pseudociencia algunos creen que la Tierra es una especie de supermercado galáctico al que vienen todos los días y a todas horas extraterrestres del más diverso pelaje. Independientemente de nuestro escepticismo, no cabe duda de que resulta gratificante sumergirse en la lectura de relatos de ciencia-ficción donde los protagonistas más habituales suelen ser los "marcianos", término que se refiere a los nativos de nuestro vecino planeta rojo pero que al final se ha hecho extensible a toda criatura imaginada de más allá de la estratosfera, inclusive algunos humanos.

Si indagamos sobre el origen de todo este jaleo de marcianitos, llegamos inevitablemente a la famosa novela "La Guerra de los Mundos" -de H.G. Wells- que se publicó en 1897. Más conocida aún es la versión radiofónica de Orson Welles, transmitida por la CBS en octubre de 1938 (cuando en Europa estaban las cosas caldeadas) y que sumió en el pánico a la costa Este de los Estados Unidos. Aquí empezó la mala fama de los pobres marcianos, que encima no pudieron librarse del sambenito de comunistas por proceder de un planeta rojo. Pero esta historia viene de un poco más atrás, de la mano de un astrónomo italiano, de la errónea traducción al inglés de sus apuntes y de la imaginación desbordada de un ex-diplomático estadounidense.
 

domingo, 5 de febrero de 2012

Próximas conjunciones fotogénicas

La fotografía astronómica tiene una modalidad que es relativamente sencilla y que no requiere telescopio, montura motorizada ni otro instrumental especializado. Sacar una toma de las principales estrellas de una constelación o de la Luna con algún planeta cercano sólo requiere una cámara réflex, un trípode y un disparador a distancia. Si queremos sacar estrellas puntuales necesitaremos trabajar con sensibilidades altas y objetivos luminosos que permitan la máxima abertura de diafragma posible, preferiblemente de focal fija. Dependiendo del campo que abarquemos con nuestro objetivo y la zona del cielo podremos realizar tomas más largas sin que se note el desplazamiento aparente de las estrellas. Por ejemplo con un objetivo de 35 mm no podremos superar los 15 segundos en la zona ecuatorial celeste para sacar estrellas puntuales, mientras que en la zona circumpolar lo podemos ampliar a 25 segundos sin problema. 

Fotografía de la zona central de la Vía Láctea (15 segundos a 3200 ISO con objetivo de 35 mm, f/1.8)
Dentro de esta modalidad de fotografía resultan especialmente interesantes las conjunciones planetarias con la Luna, sobre todo al atardecer o amanecer, momentos en que se puede jugar con los cromatismos propios de estas horas de transición entre el día y la noche. Aquí al tener más luz no hace falta subir a altas sensibilidades, y podemos jugar más con el diafragma y la velocidad para obtener un resultado atractivo, o incluso realizar varias tomas a diferentes exposiciones para su posterior apilado y tratamiento como imagen de alto rango dinámico (aunque esto del HDR empieza a resultar irritante por su profusión sin criterio ni medida, pero bueno, para gustos colores). Así que un buen comienzo para practicar con las primeras fotografías astronómicas es buscar un horizonte despejado al atardecer o amanecer, en el que tengamos presentes una luna creciente o menguante junto a algún planeta destacado.

Sin ir más lejos, en las próximas semanas Venus irá aumentando su elongación respecto al Sol, mientras que Júpiter se verá cada vez más bajo sobre el horizonte occidental después del atardecer. Esto permitirá contemplar algunos acercamientos interesantes con la Luna creciente que se comentan a continuación. 

sábado, 7 de enero de 2012

Naves en llamas más allá de Orión

Constelación de Orión. Exposición de 800 segundos a 400 ISO con cámara en paralelo (objetivo de 35mm f/1,8). Se pueden apreciar los principales objetos como la Nebulosa de Orión (la zona más brillante de la espada), la Flama y la nebulosa Cabeza de Caballo (a la izquierda del citurón) y parte del anillo de Barnard (el arco nebuloso a la izquierda de la foto).
Orión es una de las constelaciones más bellas e impresionantes del cielo. Destaca en las noches invernales gracias a sus brillantes estrellas y su disposición característica: Betelgeuse y Bellatrix en los hombros; Alnitak, Alnilam y Mintaka formando el cinturón y Rígel en la pierna derecha. Siguiendo la línea que forman las tres estrellas del cinturón encontramos a la estrella más brillante del firmamento, Sirio, en la constelación del Can Mayor. Estas estrellas junto a Aldebarán (en Tauro), Capella (en el Cochero) y Procyon (en el Can Menor) caracterizan las oscuras noches del invierno boreal. 

Orión era en la mitología griega un gigante y cazador, existiendo muchas variantes de su leyenda dependiendo de la fuente. Según algunos mitógrafos la leyenda de Orión es un conglomerado de reminiscencias de una figura arquetípica de diversas culturas -Gilgamesh, Prayapati, Tammuz, etc-, un gigante con ascendencia divina de virilidad y fuerza colosal, cazador, impulsivo y salvaje, casi invencible y que acaba despertando la desconfianza de los mismos dioses. Una de las versiones de la mitología griega cuenta que Orión se jactaba de ser capaz de matar a cualquier criatura, lo que irritó a Gea, que le envió un escorpión gigante para bajarle los humos. Orión y el Escorpión se enzarzaron en una larga batalla que terminó con su muerte, tras la que Zeus los elevó a los cielos pero en posiciones opuestas para que no volvieran a encontrarse (las constelaciones de Orión y Escorpio). Otras fuentes mitológicas relatan que Orión trató de violar a Pléyone mientras viajaba con sus hijas -las Pléyades- por Beocia; lograron escapar pero las persiguió durante siete años hasta que Zeus decidió elevarlas a los cielos lejos de su alcance. Orión cazaba acompañado de dos perros -que en el cielo están inmortalizados por las constelaciones del Can Mayor y el Can Menor- y frecuentemente se le representa persiguiendo a la Liebre (también es una constelación), a las Pléyades (en la constelación de Tauro) o al mismo Tauro. Relacionadas con el mito de Orión tenemos por tanto un buen número de constelaciones: Orión, el Can Mayor, el Can Menor, la Liebre, Tauro y Escorpio.