Google+ Los Colores de la Noche: febrero 2012
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martes, 14 de febrero de 2012

Los marcianos

Como ya comentábamos en un artículo anterior, la idea de la exclusividad de la vida en la Tierra hace mucho tiempo que fue cuestionada. Toda aquella cultura que ha intuido la vastedad del Cosmos se ha inclinado a pensar que no puede ser algo único, y en el siglo XXI la gran expansión de nuestros horizontes cosmológicos (facilitada por el avance de la ciencia) no ha hecho más que afianzar esta convicción. Si nos damos un chapuzón en el océano de información que constituye internet podremos comprobar que existen creencias dispares sobre esta cuestión. Por un lado, en el ámbito científico, se admite que hay posibilidades (unos son más optimistas que otros); y por otro, en el campo de la pseudociencia algunos creen que la Tierra es una especie de supermercado galáctico al que vienen todos los días y a todas horas extraterrestres del más diverso pelaje. Independientemente de nuestro escepticismo, no cabe duda de que resulta gratificante sumergirse en la lectura de relatos de ciencia-ficción donde los protagonistas más habituales suelen ser los "marcianos", término que se refiere a los nativos de nuestro vecino planeta rojo pero que al final se ha hecho extensible a toda criatura imaginada de más allá de la estratosfera, inclusive algunos humanos.

Si indagamos sobre el origen de todo este jaleo de marcianitos, llegamos inevitablemente a la famosa novela "La Guerra de los Mundos" -de H.G. Wells- que se publicó en 1897. Más conocida aún es la versión radiofónica de Orson Welles, transmitida por la CBS en octubre de 1938 (cuando en Europa estaban las cosas caldeadas) y que sumió en el pánico a la costa Este de los Estados Unidos. Aquí empezó la mala fama de los pobres marcianos, que encima no pudieron librarse del sambenito de comunistas por proceder de un planeta rojo. Pero esta historia viene de un poco más atrás, de la mano de un astrónomo italiano, de la errónea traducción al inglés de sus apuntes y de la imaginación desbordada de un ex-diplomático estadounidense.
 

domingo, 5 de febrero de 2012

Próximas conjunciones fotogénicas

La fotografía astronómica tiene una modalidad que es relativamente sencilla y que no requiere telescopio, montura motorizada ni otro instrumental especializado. Sacar una toma de las principales estrellas de una constelación o de la Luna con algún planeta cercano sólo requiere una cámara réflex, un trípode y un disparador a distancia. Si queremos sacar estrellas puntuales necesitaremos trabajar con sensibilidades altas y objetivos luminosos que permitan la máxima abertura de diafragma posible, preferiblemente de focal fija. Dependiendo del campo que abarquemos con nuestro objetivo y la zona del cielo podremos realizar tomas más largas sin que se note el desplazamiento aparente de las estrellas. Por ejemplo con un objetivo de 35 mm no podremos superar los 15 segundos en la zona ecuatorial celeste para sacar estrellas puntuales, mientras que en la zona circumpolar lo podemos ampliar a 25 segundos sin problema. 

Fotografía de la zona central de la Vía Láctea (15 segundos a 3200 ISO con objetivo de 35 mm, f/1.8)
Dentro de esta modalidad de fotografía resultan especialmente interesantes las conjunciones planetarias con la Luna, sobre todo al atardecer o amanecer, momentos en que se puede jugar con los cromatismos propios de estas horas de transición entre el día y la noche. Aquí al tener más luz no hace falta subir a altas sensibilidades, y podemos jugar más con el diafragma y la velocidad para obtener un resultado atractivo, o incluso realizar varias tomas a diferentes exposiciones para su posterior apilado y tratamiento como imagen de alto rango dinámico (aunque esto del HDR empieza a resultar irritante por su profusión sin criterio ni medida, pero bueno, para gustos colores). Así que un buen comienzo para practicar con las primeras fotografías astronómicas es buscar un horizonte despejado al atardecer o amanecer, en el que tengamos presentes una luna creciente o menguante junto a algún planeta destacado.

Sin ir más lejos, en las próximas semanas Venus irá aumentando su elongación respecto al Sol, mientras que Júpiter se verá cada vez más bajo sobre el horizonte occidental después del atardecer. Esto permitirá contemplar algunos acercamientos interesantes con la Luna creciente que se comentan a continuación.