Google+ Los Colores de la Noche: marzo 2012
Share

lunes, 26 de marzo de 2012

La observación de Marte

Marte visto por el telescopio Hubble
Creo que quedan pocos sin recibir cierta presentación de diapositivas avisando de un evento cósmico que no se repetirá en tropecientos años por el que Marte se verá "tan grande como la Luna llena" y espero que sean aún menos los que la reenvían y salen de noche a buscar en vano en el cielo. Porque a pesar de ser un "evento extremadamente raro" parece que se repite todos los años, y con la primavera comienza a circular de nuevo en forma de correo re-enviando (de esos con muchas "fdw" en el asunto). Naturalmente se trata del ya famoso bulo ("hoax" en la jerga internauta) sobre Marte. Sabía de su existencia y no había tenido el privilegio de recibir el famoso e-mail, pero al final llegó como la ya olvidada carta de la peseta bendita o maldita -pues actuaba según te pillara el cuerpo para gastarte dinero en sellos- de la que ya existe también versión electrónica, junto al messenger de pago, al virus destroza discos duros o a las mortales latas de refresco con heces de rata. No obstante durante la primera mitad de la primavera de 2012 Marte se encuentra en un momento relativamente bueno para ser observado, así que aprovecho para sacar el tema del presente artículo, dado que una vez tratados los marcianos conviene saber algo más sobre su patria. 

Este planeta se ve desde nuestra confortable Tierra como un astro rojo y a veces muy brillante, color por el que se ha asociado desde la antigüedad a la deidad de la guerra Ares (Marte para los romanos). Es el cuarto planeta en distancia al Sol y el último de naturaleza telúrica, con un diámetro de algo más de la mitad del terrestre. Al tener su trayectoria en una órbita exterior a la Tierra nunca se puede situar entre nosotros y el Sol y no presenta fases como la Luna, Venus o Mercurio. Una consecuencia de las características orbitales es que su distancia a la Tierra puede variar enormemente: de más de 350 millones de kilómetros cuando se aproxima a la conjunción con el Sol a 60 millones de kilómetros en una oposición favorable, de modo que tanto el brillo como el tamaño aparente de Marte cambian considerablemente. Pero aún en el mejor de los casos sólo podremos apreciar su disco aparente con cierto detalle a través de un telescopio (y con muchos aumentos); a simple vista siempre se presentará como un astro puntual como el resto de planetas. 
  

domingo, 18 de marzo de 2012

Galaxias en la Osa Mayor

Constelación de la Osa Mayor
La Osa Mayor se considera una constelación circumpolar para latitudes medias del Hemisferio Norte. Sin embargo los meses de primavera son los más apropiados para estudiar los objetos que hay en esta región del cielo, al presentarse cerca del cénit en la primera mitad de la noche. Justo por debajo del "timón" del Gran Carro se encuentran las constelaciones de Canes Venatici (Perros de Caza) y Coma Berenices (la Cabellera de Berenice), en dirección perpendicular al plano de nuestra galaxia. Cuando observamos esta región la menor cantidad de estrellas, gases y polvo permite que nos llegue la luz de más cuerpos del exterior de nuestro sistema estelar, de otras galaxias. 

En el mapa celeste adjunto se puede ver la gran cantidad de galaxias (representadas como óvalos azules o verdes) que pueden ser observadas. La mayoría son bastante débiles y requieren de telescopios de cierto diámetro para ser distinguidas, pero hay algunas muy destacadas que fueron incluidas por Messier en su famoso catálogo. Las más brillantes son M81, M82 y M101. 

domingo, 4 de marzo de 2012

El cometa C/2009 P1 Garradd (y otras historias sobre cometas)

Cometa Garradd
Durante febrero y marzo de 2012 el cometa C/2009 P1 Garradd se encuentra en un excelente momento para su observación en el Hemisferio Norte. No es visible a simple vista (pues no será más brillante de magnitud +7), pero atraviesa las regiones circumpolares y será observable durante toda la noche. Ofrece una excelente vista en prismáticos y telescopios, y en fotografía aparecen perfectamente dos colas que se muestran opuestas. Pero antes de dar más detalles sobre este cometa hagamos un breve repaso a la naturaleza de estos cuerpos.

Los cometas provienen de los confines del Sistema Solar y se adentran de vez en cuando en su interior siguiendo órbitas muy excéntricas. Existe una enorme cantidad y variedad de ellos, aunque son pocos los que se aproximan lo suficiente y resultan tan brillantes como para ser observados a simple vista. Antes de que Edmund Halley pronosticara la reaparición del que lleva su nombre para 1758 (aplicando las recientes teorías de Newton), estas pequeñas rocas heladas causaban un gran revuelo rompiendo la perfecta armonía aristotélica de los orbes celestes. Si ya les costó a los empecinados astrónomos siglos de estudios y artificios matemáticos para encajar a los "errantes" planetas en el modelo geocéntrico, sólo les faltaba que de vez en cuando viniera un cometa a terminar de amargarles los epiciclos. Pero en el siglo XVIII ya estaba aceptada y más que confirmada la teoría heliocéntrica, y la gravitación de Newton proporcionaba la base física para explicar las órbitas elípticas de los cuerpos del Sistema Solar, lo que permitió comprobar que los cometas eran unos astros más orbitando alrededor del Sol aunque con ciertas peculiaridades.