Google+ Los Colores de la Noche: mayo 2012
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domingo, 20 de mayo de 2012

Cómo observar y fotografiar el Sol

Hay meses en los que es complicado que coincida una noche despejada con Luna nueva o en cuarto y además en víspera de festivo. Lo podemos achacar a las "leyes de Murphy" o al encantador de nubes que todo astrónomo andante tiene como enemigo; pero siendo racionales tendremos que admitir que somos demasiado puntillosos y es ya una cuestión de probabilidades que la atmósfera no esté por la labor de satisfacer nuestra ansia de cielos transparentes y oscuros en fin de semana. Lo malo es que tras sesenta días sin salidas nocturnas comienza el síndrome de astroabstinencia, cuyos síntomas principales son: consulta compulsiva a webs de información meteorológica, espasmos al ver las estelas de los aviones, aversión a las nubes altas, necesidad imperiosa de ver fotografías astronómicas y -en los casos más graves- compartir lecho con el tubo óptico e insultar a las farolas. Llegados a esta situación es cuando recordamos que tenemos una estrella aquí mismo que no necesita grandes despliegues -salvo una adecuada protección de su luz cegadora- para su observación y estudio: el Sol

La observación solar tiene unas características que la hacen más sencilla que la del cielo profundo: 
  • Se realiza de día, adaptándose mejor a nuestro ritmo diario.
  • No necesitamos alejarnos de los núcleos de población, pues evidentemente al no hacerse de noche la contaminación lumínica no importa.
  • Para observar o fotografiar el disco solar completo no requerimos un gran telescopio ni una montura motorizada; se puede hacer con un equipo muy sencillo y fácil de manejar. Otra historia es que pretendamos obtener una imagen de las manchas solares con mucho detalle. 
  • En casos en los que no necesitamos seguimiento tampoco nos hace falta un estacionamiento preciso (ni siquiera una montura ecuatorial), de modo que podemos realizar la observación desde la ventana de casa. 
No obstante hay que tener en cuenta que observar el Sol entraña un importante riesgo para la vista, por lo que hay que tomar unas precauciones que jamás se deben pasar por alto:

miércoles, 9 de mayo de 2012

El tránsito de Venus de 2012

Imagen del tránsito de Venus de 2004
Un tránsito de Venus por delante del disco solar es un fenómeno bastante raro que sólo podemos observar 4 veces cada 243 años. El más reciente ocurrió el 8 de junio de 2004 y unos 8 años después -el próximo 6 de junio- tendrá lugar el siguiente y último de este siglo (habrá que esperar hasta el 11 de diciembre de 2117 para observar otro). ¿Por qué es tan poco frecuente y no ocurre en cada conjunción inferior de este planeta? El motivo es análogo al hecho de que no se produzca un eclipse cada vez que hay Luna llena o nueva: las órbitas no están en el mismo plano y presentan cierto ángulo. El plano orbital de Venus tiene una inclinación de 3,39º respecto al de la Tierra, de modo que para acontecer una alineación perfecta Tierra-Venus-Sol tiene que coincidir la conjunción inferior con el paso de Venus por la eclíptica (es decir, que en ese momento coincida con el punto en el que la órbita de Venus intersecta al plano orbital terrestre). Esto se produce en junio o diciembre y en pares separados 8 años, estando cada par de tránsitos distanciados más de un siglo entre sí. 

El primero del que se dejó registro fue observado en el siglo XVII, y desde entonces el estudio de los seis tránsitos ocurridos ha tenido una gran importancia para el cálculo de la distancia entre la Tierra y el Sol mediante la medición del efecto de paralaje. Aún hoy (aunque estas distancias se conozcan de forma precisa) se realiza un gran despliegue para seguir tomando mediciones -en cuantos más lugares mejor- que permitan mejores resultados, labor facilitada en gran medida por la existencia de internet (que permite comunicación en tiempo real entre diversas partes del mundo) y la existencia del GPS para obtener un posicionamiento relativamente exacto. De este modo un astrónomo aficionado no sólo encuentra en este evento una ocasión para observar o fotografiar el disco negro de Venus sobre la hirviente esfera solar, sino que puede participar en la toma de datos desde su lugar de observación. Desgraciadamente la Península Ibérica estará en el límite de la zona de visibilidad del tránsito de Venus del 6 de junio de 2012, y sólo podremos observar los momentos finales al amanecer si estamos en la mitad nororiental. No obstante merece la pena conocer algo más sobre este fenómeno.