Google+ Los Colores de la Noche: junio 2012
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domingo, 24 de junio de 2012

Antares

Recreación artística del sistema de Antares (Don Dixon)
Escorpio es la constelación antagónica de Orión tanto por su posición en el cielo -se encuentran opuestas en la esfera celeste- como por su belleza. Es una de las constelaciones más fáciles de identificar, con el mejor momento para ser observada en nuestras latitudes en las noches de verano a poca altura sobre el horizonte sur. Por su forma ha sido asociada a un escorpión en la mayoría de las culturas antiguas aunque el mito más conocido entre nosotros es el griego, donde se cuenta que Orión y Escorpio fueron dispuestos en estas posiciones para que jamás volvieran a encontrarse después de la cruenta batalla que entablaron. Además de tener en común el hecho de abarcar zonas del cielo de una gran riqueza, también comparten el tener como estrella principal una supergigante roja que está en la fase final de su vida. 

Antares es una estrella que rivaliza en color rojo y brillo con Marte, lo que le valió el nombre de "anti-Ares" (antimarte). Otros nombres aluden a su posición en el lugar que correspondería al corazón del imaginario escorpión, como el de origen árabe Kalb al Akrab o el copto Kharthian. Para los persas era una de las cuatro Estrellas Reales junto a Fomalhaut (en el Pez Austral), Regulus (en Leo) y Aldebarán (en Tauro). 

Su color se debe a que se trata de una estrella supergigante roja con una luminosidad aparente que varía entre 0,9 y 1,8 magnitudes de un modo irregular en periodos de casi 5 años. Se encuentra a 550 años luz de nosotros y su diámetro es 700 veces mayor que el del Sol aunque su masa es sólo unas 16 veces mayor, lo que significa que sus capas más externas presentan una densidad muy baja. Si la situáramos en el centro de nuestro Sistema Solar llegaría más allá de la órbita de Marte y del Cinturón de Asteroides, aunque en estas zonas sería tan poco densa que no se podría establecer un límite claro con el medio interestelar. Está acompañada por una estrella blanco azulada con un periodo orbital estimado en unos 2.500 años.
  

domingo, 3 de junio de 2012

Mirando hacia el corazón de la Vía Láctea

La Vía Láctea en la región de Sagitario y el Escudo. Fotografía realizada en paralelo al telescopio con seguimiento y un tiempo total de 20 minutos de exposición a 800 ISO
La Vía Láctea, nuestro hogar galáctico, se nos muestra como una alfombra lechosa y luminiscente que a los vikingos indicaba el camino al Valhalla y guiaba a los peregrinos al más terrenal Santiago de Compostela. Realmente todo lo que vemos a simple vista en el cielo (salvo la galaxia de Andrómeda) pertenece a la Vía Láctea, pero cuando nuestros ojos miran en dirección a su disco la cantidad de estrellas, gases y polvo es tal que se aprecia como una macha blanca difusa con una luminosidad y tamaño variable. Discurre por las constelaciones del Can Mayor, Unicornio, Orión, el Cochero, Perseo, Casiopea, el Cisne, el Águila, el Escudo, la Serpiente, Sagitario, Escorpio, el Altar, Triángulo Austral, Centauro, la Cruz del Sur y el Navío de Argos (las últimas cinco visibles en el Hemisferio Sur). De todas las observables desde nuestras latitudes son Sagitario y Escorpio las zonas donde la Vía Láctea presenta mayor brillo y tamaño, algo que obedece al hecho de que en esa dirección se encuentre el centro de nuestra galaxia.