Google+ Los Colores de la Noche: agosto 2012
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miércoles, 22 de agosto de 2012

Nebulosas de la Laguna y Trífida (M8 y M20)

Sagitario (a la izquierda) y parte de Escorpio
Durante el mes de agosto y justo después de oscurecer aún podemos contemplar la constelación de Sagitario sobre el horizonte Sur.  Se puede distinguir fácilmente gracias a que parte de sus estrellas presentan una disposición característica que nos recuerda a una tetera, a la izquierda de las zonas más brillantes de la Vía Láctea y al otro lado de Escorpio. Si nos fijamos  en una franja junto a lo que sería la tapa, podemos apreciar a simple vista una zona difusa y brillante; y si miramos con unos prismáticos distinguiremos bastantes estrellas rodeadas de cierta nebulosidad. Un recorrido por esta constelación nos mostrará un buen número de nebulosas y cúmulos de estrellas muy fáciles de observar; de ellas las más destacadas son la nebulosa de la Laguna (M8) y la nebulosa Trífida (M20). 

La siguiente fotografía corresponde a tres tomas de diez minutos de exposición con un objetivo de 35 mm (en paralelo al telescopio y con seguimiento) de la Vía Láctea entre las constelaciones de Sagitario y el Escudo, mostrando la enorme cantidad de estrellas y nubes que se interponen entre nosotros y el centro galáctico situado a unos 30.000 años luz. Más o menos en esa dirección pero más cerca (a unos 5.000 años luz) se encuentran estas dos nebulosas, señaladas con un cuadro amarillo. 

La Vía Láctea en Sagitario y el Escudo. El cuadro abarca las nebulosas Laguna y Trífida

miércoles, 1 de agosto de 2012

Lluvias de Estrellas. Las Perseidas

Perseida (Pedro Morales, Agrupación Albireo de Sevilla)
Las lluvias de estrellas son de los eventos astronómicos más arraigados en la cultura popular, siendo las Perseidas (las Lágrimas de San Lorenzo) la más conocida de las que ocurren a lo largo del año. Esto es porque tiene lugar en pleno verano -a mediados de agosto- en una época de noches muy agradables, de modo que es más cómoda de contemplar que las producidas por otros enjambres (como por ejemplo las Leónidas en las madrugadas de noviembre).

Se habla de una lluvia de estrellas cuando durante unos días se puede apreciar una frecuencia más elevada de lo normal de meteoros (lo que conocemos como estrellas fugaces) causada porque la Tierra atraviesa la nube de partículas dejada por un cometa en su trayectoria. Como vimos en el artículo sobre el cometa Garradd, estos cuerpos experimentan importantes cambios cuando se adentran en el Sistema Solar interno debido a la interacción con el Sol, cuya radiación produce la sublimación del hielo del núcleo cometario y la expulsión al espacio de polvo que pasa a orbitar en una trayectoria similar a la del cometa, formando una especie de anillo o corriente de partículas. Cuando la Tierra atraviesa una de estas corrientes, las partículas dejadas por el cometa penetran en la atmósfera a una gran velocidad consumiéndose por el calor de la fricción sin llegar a alcanzar la superficie. Como resultado vemos una serie de trazos brillantes más o menos frecuentes que parecen venir de la misma zona del cielo. El nombre que se le da a la lluvia de estrellas corresponde al de la constelación en la que se encuentra este punto conocido como radiante. Por tanto las Perseidas se denominan así porque tienen su radiante en la constelación de Perseo, las Leónidas en la constelación de Leo, las Acuáridas en Acuario, etc.