Google+ Los Colores de la Noche: diciembre 2012
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miércoles, 19 de diciembre de 2012

La astrofotografía (I). Fotografía sin telescopio ni seguimiento

Constelación de Escorpio (objetivo de 35 mm, 13 segundos a 1250 ISO y f/1.8)
Con este artículo doy comienzo a una serie dedicada a la astrofotografía, una modalidad en la que cada vez más astrónomos amateur nos iniciamos y que con mucha paciencia puede ofrecer magníficos resultados. El avance de los sensores ha permitido que hoy en día las cámaras DSLR (las "réflex" digitales) estén al alcance de nuestro bolsillo, y además las posibilidades que ofrece el procesado hacen factible que se puedan obtener muy buenas imágenes sin necesidad de adquirir una cámara con sensor CCD refrigerado (aunque estas también han bajado considerablemente de precio en los últimos años). Pero como en toda dedicación, hay que seguir un proceso de aprendizaje de menor a mayor dificultad, comenzando por la modalidad que tiene menos complicación técnica y requiere menos inversión. 

Al fotografiar el cielo nocturno nos encontramos una primera dificultad: trabajamos en condiciones de muy poca luz, lo que implica que tendremos que utilizar tiempos de exposición elevados. Y aquí tropezaremos con la siguiente piedra: las estrellas no están quietas respecto al horizonte, sino que se mueven debido a la rotación de la Tierra. La necesidad de seguimiento se hace más evidente cuanto menos campo de cielo abarquemos y más tiempos de exposición necesitemos, y esto es lo que complica principalmente la fotografía de nebulosas y galaxias. Cuando hacemos una exposición de 10 minutos con telescopio y de un campo muy pequeño cualquier mínimo error hace que las estrellas no salgan puntuales, lo que arruina la toma. Además del tiempo de exposición podemos jugar con la sensibilidad, pero teniendo en cuenta que conforme mayor sea más ruidosa resultará la imagen. Si para comenzar con la astrofotografía no queremos complicarnos con el seguimiento, deberemos optar por cuerpos suficientemente brillantes (la Luna o los planetas) o por un campo lo bastante amplio que nos permita un tiempo de exposición suficiente, pero sin que se llegue a notar el movimiento aparente de las estrellas (siempre que no busquemos expresamente obtener los trazos estelares, claro). Teniendo en cuenta esto, podemos distinguir los siguientes tipos de fotografía astronómica según su grado de dificultad:
  1. Fotografía sin telescopio ni seguimiento. Con una cámara réflex, un objetivo medianamente luminoso y un trípode fotográfico podemos obtener imágenes de gran campo del cielo nocturno, abarcando constelaciones o incorporando elementos (horizonte, árboles o edificios) para darle un toque artístico (ejemplo). 
  2. Fotografía a foco primario sin seguimiento. Acoplando el cuerpo de la cámara al telescopio (utilizando el tubo óptico como objetivo) podemos fotografiar objetos como la Luna, el Sol (con filtros adecuados) o los planetas si necesidad de realizar seguimiento, pues son lo suficientemente brillantes como para permitir exposiciones de menos de un segundo (ejemplo). 
  3. Fotografía en paralelo con seguimiento. El siguiente paso sería intentar obtener imágenes de cielo profundo de gran campo, en las que es imprescindible el seguimiento pero sin que los pequeños errores sean apreciables. Se coloca la cámara con su objetivo en paralelo al telescopio, y todo debe ir sobre una montura ecuatorial motorizada que -previamente estacionada y alineada- sea capaz de compensar el movimiento de rotación de la Tierra (ejemplo).
  4. Fotografía planetaria de campo estrecho. Para fotografiar detalles de la Luna o de los planetas necesitaremos un telescopio con ocular o alguna lente barlow. Aunque no requieran exposiciones largas es imprescindible una montura motorizada para que el objeto no se salga rápidamente del campo (ejemplo). 
  5. Fotografía de cielo profundo a foco primario. Para objetos débiles y a través del telescopio será necesario hacer tomas de larga exposición, de modo que el seguimiento no sólo es imprescindible sino  que debe ser preciso. Normalmente se utilizan sistemas de autoguiado para corregir los posibles errores de la montura (ejemplo). 
  6. Fotografía de cielo profundo y de campo estrecho. Cuando proyectemos fotografiar galaxias muy distantes y nebulosas planetarias hemos de tener en cuenta que además de ser muy débiles tienen un tamaño aparente pequeño, por lo que necesitaremos focales muy largas que dan como resultado campos muy reducidos. Requieren por tanto de exposiciones largas, seguimiento y un sistema de autoguiado perfecto, porque cualquier mínimo error será apreciable en la toma (ejemplo). 
Fotografía sin telescopio ni seguimiento

Para dar el primer paso en la fotografía del cielo nocturno será suficiente con el siguiente equipo:

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Las Gemínidas

Como Gemínidas se conoce una lluvia de meteoros que tiene lugar en la primera mitad de diciembre, con su máxima actividad entre los días 13 y 15. A pesar de ser una lluvia muy atractiva es poco conocida en el Hemisferio Norte al ocurrir en noches frías que invitan poco a salir al campo. Además las condiciones para este año son inmejorables al coincidir el momento previsto de máxima actividad con Luna Nueva, y con el radiante situado a bastante altura sobre el horizonte. Si se cumplen los pronósticos estamos ante la mejor lluvia de estrellas del año. 

Situación del radiante de las Gemínidas
La corriente meteórica de las Gemínidas tiene su origen en un objeto peculiar llamado 3200 Faetón. No es un cometa, sino un misterioso cuerpo perteneciente a los asteroides tipo Apolo, cuya órbita puede cruzar la de la Tierra y pasar a poca distancia. Fue descubierto en 1989 por el satélite IRAS mientras estaba haciendo otras investigaciones en infrarrojo, y el estudio de su órbita llevó a relacionarlo con la corriente de partículas que originan las Gemínidas. En los cometas la cercanía al Sol hace que se sublime el hielo de su núcleo y que los gases arrastren al ser expulsados materiales sólidos -que son los responsables de lo que vemos aquí como "lluvia de estrellas"-, pero en un asteroide es algo extraño. Faetón tiene otra peculiaridad: su recorrido es muy excéntrico y cada 1,4 años puede adentrarse más allá de la órbita de Mercurio, muy cerca del Sol (a lo que debe su nombre). En el año 2009 la nave espacial STEREO-A captó el momento en el cual Faetón se aproximó al Sol y descubrió con sus instrumentos que el asteroide duplicaba su brillo, probablemente porque estaba arrojando chorros de polvo. Así que la explicación más probable es que cuando este cuerpo se aproxima tanto al Sol el calor fractura la superficie y se descomponen minerales hidratados, produciéndose una eyección de gases que arrastran partículas de polvo. Esto ofrece indicios de que Faetón comparte alguna característica con los cometas, e incluso existe la hipótesis de que fue un cometa en el pasado. 

En 2012 el máximo de actividad está previsto para el día 13 de diciembre a las 23:30 T.U. (00:30 hora local del día 14). Una THZ posible de entre 100 y 120 meteoros por hora convierte a esta lluvia en la más interesante del año y merece la pena pasar un poco de frío para contemplarla. El radiante se encuentra en la constelación de Géminis, cerca de la estrella Cástor, y estará alto sobre el horizonte en los momentos de máxima actividad. Para disfrutarla es recomendable alejarse de núcleos de población -para no sufrir contaminación lumínica- y al no tener Luna se podrá contemplar un buen número de meteoros, que suelen ser de velocidad moderada y brillantes, más frecuentes a partir de la medianoche cuando el radiante está en la mejor situación.