Google+ Los Colores de la Noche: julio 2013
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domingo, 21 de julio de 2013

El cielo en verano (II)

En agosto oscurece antes que en los meses de junio y julio, y no hay que esperar mucho para comenzar a disfrutar de la Vía Láctea y las constelaciones estivales. Ya a las diez y media empezarán a ser visibles sobre el horizonte sur Escorpio y Sagitario, con las regiones más brillantes de nuestra galaxia ascendiendo por el cielo. En el artículo anterior comenzamos el recorrido desde Escorpio, Sagitario, la Serpiente y el Escudo, elevando nuestra vista progresivamente a mayor altura. Si miramos prácticamente sobre nuestras cabezas nos llamará la atención una estrella bastante brillante de color blanco-azulado; de hecho si echamos un vistazo a toda la bóveda celeste comprobaremos que es la más brillante de las que podemos ver (sin tener en cuenta al planeta Venus, que puede aún estar sobre el horizonte oeste). Se trata de Vega (de la constelación de la Lira), la quinta estrella más brillante del cielo nocturno. Si continuamos mirando hacia el norte por la Vía Láctea encontraremos otro astro destacado, Deneb (estrella principal de la constelación del Cisne); y si ahora volvemos a mirar al sureste contemplaremos sobre Sagitario y el Escudo la constelación del Águila, cuya estrella principal, Altair, forma junto a las anteriores los vértices del Triángulo de Verano

El cielo estival, mirando casi sobre nuestras cabezas después de oscurecer
La constelación del Águila se sitúa alta sobre el horizonte sureste al comienzo de la noche. Justo debajo de ella estará saliendo la constelación de Capricornio, más al Este Acuario y siguiendo la Vía Láctea hacia el Sur volveremos a las constelaciones del Escudo, Sagitario y Escorpio. Alfa aquilaeAltair, es una estrella de color blanco situada a 16 años luz del Sistema Solar. Bastante más joven que el Sol ("sólo" de unos 600 millones de años) es cuatro veces más luminosa y de un tamaño de 1,5 veces el de nuestra estrella. Lo que hace de Altair un astro bastante peculiar es su elevada velocidad de rotación, completando una vuelta sobre su eje en sólo 6 horas y media (el Sol tarda 25 días). Como consecuencia de ello las velocidades en las capas ecuatoriales deben rondar los 250 kilómetros por segundo y presenta un achatamiento acusado, de modo que el eje ecuatorial debe ser un 20% mayor que el polar.