Google+ Los Colores de la Noche: mayo 2014
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sábado, 24 de mayo de 2014

Un recorrido por el Sistema Solar sin movernos del jardín de casa

Durante las noches de la segunda mitad de esta primavera tenemos la mayor parte de los planetas sobre el horizonte y es buen momento de identificarlos en el cielo y observarlos a través del telescopio. Además no necesitamos alejarnos mucho de los pueblos porque los planetas son cuerpos bastante luminosos que no requieren un cielo muy oscuro. Los detalles que seamos capaces de distinguir dependerán del estado de la atmósfera (el "seeing") y las características de nuestro telescopio, que condicionarán el aumento máximo del que podamos disponer (para más detalles podéis consultar este artículo sobre el telescopio). 

El cielo mirando al noroeste el 25 de mayo una hora tras la puesta de Sol
Justo después de ponerse el Sol, y si disponemos de un horizonte hacia el oeste-noroeste muy despejado, podemos ver a Mercurio brillar a poca altura entre las luces del ocaso. Este pequeño planeta presenta poco atractivo al telescopio (salvo apreciar sus fases) pues la turbulencia atmosférica propia de su situación baja sobre el horizonte hace que se nos muestre una imagen muy inestable. A partir de los últimos días de mayo irá perdiendo altura y brillo para perderse detrás del Sol a mediados de junio y volver a los cielos de la mañana. 

Si levantamos la vista sobre el horizonte occidental y noroccidental apreciaremos un conjunto de astros bastante brillantes. Se trata de algunas de las estrellas que dominaban las noches invernales, como Capella, Pollux, Castor y Procyon; pero entre todos destaca por su brillo el planeta Júpiter, el mayor gigante gaseoso de nuestro Sistema Solar. Podemos hacer nuestra primera aproximación con unos prismáticos para distinguir su disco y los cuatro satélites galileanos (Ío, Europa, Ganímedes y Calisto). Con el telescopio un buen ejercicio es comenzar con pocos aumentos e ir cambiando el ocular hasta llegar al límite. Si la imagen vibra y se mueve por la turbulencia conviene mantenerse atento y esperar los momentos en los que se aprecian más detalles. Al menos dos bandas nubosas, la gran (aunque menguante) mancha roja y alguna mancha ovalada entre las bandas se nos pueden mostrar con claridad. Tamién podemos distinguir la sombra proyectada por algún satélite en tránsito. Júpiter irá acercándose en el cielo al Sol y disminuyendo su tamaño aparente conforme pasen los días, de modo que tenemos que aprovechar lo que queda de mayo y parte de junio antes de que se encuentre demasiado bajo y afectado por la turbulencia.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Una nueva lluvia de estrellas

En la segunda mitad de mayo de este año está previsto que la Tierra intercepte los restos dejados por el cometa 209P/LINEAR entre 1880 y 1924, un pequeño cometa de muy baja actividad que completa una órbita alrededor del Sol en 5 años. Según los pronósticos esto tendrá lugar durante la madrugada del 24 de mayo

Debido a la novedad y a la incertidumbre sobre la tasa horaria de actividad hay medios que ya están hablando de tormenta (cientos de meteoros por hora) mientras que otros más pesimistas no creen que llegue ni de lejos a ser comparable con las Perseidas. En cualquier caso hay que tener en cuenta que el principal pico de actividad está previsto entre las 6 y 8 horas T.U (entre las 8 y 10 hora oficial española), cuando en Europa ya será de día. Por este motivo para tener las mejores probabilidades de captación de estrellas fugaces conviene observar en los momentos más cercanos al amanecer. El radiante se situará en la región circumpolar, en la constelación de Camelopardalis (la Jirafa). 

Región circumpolar el 24 de mayo antes de amanecer. El radiante se espera en la constelación de la Jirafa