Google+ Los Colores de la Noche: 2015
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viernes, 4 de diciembre de 2015

Galaxias exóticas. NGC 4567 y NGC 4568, las gemelas siamesas

NGC 4567 y NGC 4568, también conocidas como las galaxias gemelas siamesas
En el rico campo galáctico de la constelación de Virgo encontramos esta peculiar pareja que, al igual que las protagonistas de la entrada anterior, se encuentran en proceso de fusión. Son dos galaxias espirales que no presentan deformaciones ni colas de marea, lo que indica que podrían estar sufriendo su primer acercamiento. La zona de contacto, donde destaca una banda oscura de polvo, presenta una elevada tasa de formación estelar. Su distancia está estimada en unos 60 millones de años luz.
 
Tienen una magnitud aparente de entre 11 y 12, por lo que son identificables con telescopios de aficionado, mostrándose como una nebulosidad con forma de corazón (o mariposa) y brillo más o menos homogéneo y definido. 


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Galaxias exóticas. NGC 3226 y NGC 3227

NGC 3226 y NGC 3227, dos galaxias en interacción
Seguimos con la colección de galaxias que se salen de las formas comunes, generalmente debido a interacciones gravitatorias o encuentros cercanos con otras galaxias vecinas. En la constelación de Leo, y a unos 77 millones de años luz, se encuentra esta pareja formada por una galaxia espiral (NGC 3227, arriba en la fotografía) y una elíptica enana (NGC 3226) que se encuentran en proceso de colisión.

Las interacciones entre galaxias no son fenómenos raros, y de hecho nuestra Vía Láctea acabará colisionando con la galaxia de Andrómeda antes o después. Se trata de un proceso en el que las fuertes mareas gravitatorias provocan distorsiones en la estructura de las galaxias, el colapso en grandes zonas de nubes de gas y polvo y el nacimiento de muchas estrellas masivas. Además si tiene lugar un aporte importante de materia en las cercanías del núcleo galáctico se puede formar un disco de acrecimiento alrededor del agujero negro central y la emisión de grandes cantidades de energía conforme se produce su caída, dando lugar a lo que se conoce como un núcleo activo galáctico (AGN). En este caso tenemos que tanto NGC 3227 como NGC 3226 son fuentes de radio y rayos X, y concretamente NGC 3227 ha sido caracterizada como una galaxia de tipo Seyfert

El siguiente vídeo muestra una simulación de la fusión entre la Vía Láctea y Andrómeda, pudiendo transcurrir varios miles de millones de años entre el primer acercamiento y la fusión final dando lugar a una galaxia elíptica gigante.


lunes, 30 de noviembre de 2015

Galaxias exóticas. NGC 660

NGC 660, una espectacular galaxia con anillo polar
A unos 45 millones de años luz en la constelación de Piscis se encuentra esta preciosa galaxia que muestra en las fotografías una forma muy peculiar, caracterizada por la presencia de un anillo que rodea y cruza su disco. Es uno de los mejores ejemplos de galaxia de anillo polar, aunque en este caso no es perpendicular al disco sino que forman un ángulo de unos 45 grados. Resultan muy llamativas las bandas oscuras de polvo que se interponen delante del disco así como la presencia de estrellas jóvenes y masivas en el anillo con una edad estimada no mayor de unos 7 millones de años. 

Existen dos explicaciones para la formación de estas estructuras: bien por la captura de materia de otra galaxia tras un encuentro cercano o bien por la colisión de una galaxia pequeña en dirección perpendicular al disco de la más grande. Estas profundas interacciones provocan brotes estelares, e incluso pueden generar la activación del núcleo galáctico. De hecho en NGC 660 fue observado un enorme estallido en 2012, siendo una de las hipótesis el inicio de un nuevo periodo de actividad  del agujero negro central. 

Para saber más (en inglés): http://arxiv.org/pdf/1507.01781.pdf


domingo, 15 de noviembre de 2015

Galaxias exóticas. Los ojos de Markarian

Los ojos de Markarian, NGC 4435 (a la izquierda) y NGC 4438 (a la derecha), constituyen el grupo de galaxias peculiares ARP 120 y se encuentran en la constelación de Virgo a unos 50 millones de años luz. La imagen es un procesado de datos originales del Sloan Digital Sky Survey (SDSS)
Estas dos galaxias, con nombre de catálogo NGC 4435 y NGC 4438, se encuentran a unos 50 millones de años luz de nosotros en el cúmulo de Virgo, el más cercano a nuestro sistema. Tienen una magnitud aparente de 11.8 y 10 y por tanto son fácilmente observables con telescopios de aficionado en el rico campo que rodea a las elípticas gigantes M84 y M86. Su aspecto y proximidad en el cielo dan lugar al nombre con el que se las conoce, "los ojos", con referencia al astrofísico armenio que estudió las galaxias del cúmulo de Virgo, Beniamin Markarian, y que dedujo que que un grupo de ellas tenían un movimiento común (hoy denominado "cadena de Markarian"). NGC 4435 muestra en fotografía un aspecto más o menos claro que lleva a clasificarla como una galaxia lenticular barrada. Sin embargo no ocurre lo mismo con NGC 4438, que aunque presenta un núcleo lenticular la compleja estructura de sus brazos y bandas oscuras ofrece diversas interpretaciones, desde una lenticular a una espiral e incluso dos galaxias en proceso de fusión.

En principio se han considerado estas dos galaxias en proceso de interacción, hipótesis sustentada tanto por la joven población estelar de NGC 4435, que apuntaría a una profunda interacción con su vecina hace unos 100 millones de años, como por la forma de los brazos de NCG 4438, evidencia de fuertes distorsiones gravitatorias. Sin embargo la espectroscopía arroja diferentes cifras de desplazamiento al rojo para cada galaxia, lo que implicaría que su cercanía en el cielo podría ser aparente. De este modo se plantean otras explicaciones para las peculiaridades de NGC 4438, como que estaríamos ante dos galaxias en proceso de fusión o que ha sido deformada por la fuerte influencia gravitatoria de la gigante M87.

Parte del campo galáctico que rodea a los ojos de Markarian (a la derecha), dominado por las elípticas M84 y M86 (Máximo Bustamante)

miércoles, 14 de octubre de 2015

Noche oscura




Somos animales adaptados para desenvolvernos de día, y por eso la noche nos impone respeto; la oscuridad nos hace vulnerables y aprovechamos esas horas para agruparnos en lugares seguros y dormir bajo la protección del grupo. Las poblaciones humanas tienen su origen en el momento en que el hombre se hizo sedentario y surgió un nuevo modelo de organización social que se desarrollaba en la isla protectora del poblado o ciudad frente a un entorno natural hostil que era necesario domesticar. Unos cinco mil años después la sociedad humana se ha complicado hasta tales extremos y su presión demográfica ha llegado hasta tal punto que hoy hablamos de reservas de naturaleza frente a un mundo urbanizado o antropizado.

Europa de noche vista desde el espacio
Si observamos una imagen desde el espacio de las zonas nocturnas del planeta Tierra este hecho se puede comprobar perfectamente. Desde la Revolución Industrial y el posterior desarrollo del manejo de la electricidad, la iluminación nocturna ha crecido al tiempo que lo han hecho la población y las urbanizaciones, hasta el punto de que hoy en día un elevado grado de iluminación nocturna ha pasado a ser sinónimo de "progreso", y se ha pasado de iluminar por cuestiones de seguridad a hacerlo como una forma de ostentación. Para entender de lo que hablo sólo hay que dar un paseo por el centro de cualquier ciudad, sobre todo en fechas navideñas.

En algunos lugares (y no hay que irse muy lejos, baste como ejemplo un pueblo como Beas de Segura) no sólo hay tal nivel de iluminación que hace posible leer perfectamente de noche, sino que la mitad de esa luz se va hacia arriba. ¿Y qué es necesario iluminar por encima de nuestras cabezas? Nada, absolutamente nada: la luz se pierde difundiéndose hacia el cielo. Y cuando hablo de que se pierde luz tradúzcanlo en el dinero que cuesta producirla, porque a veces nos olvidamos de que los ayuntamientos pagan unas cuantiosas facturas de alumbrado público a las compañías eléctricas (o sea, que las pagamos entre todos). Y esa iluminación supone una energía que ha sido necesario producir mediante las distintas formas que conocemos (la mayor parte de fuentes no renovables). En un mundo en el que el que la contaminación atmosférica y el posible cambio climático se vislumbran como uno de los principales problemas a medio plazo ¿cómo se entiende este derroche? 


Esta emisión de luz hacia la nada, hacia el cielo, tiene un efecto directo: la contaminación lumínica. Para los aficionados a la astronomía esto es lo que hace que cada vez nos sea más difícil encontrar un cielo oscuro cuajado de estrellas. Cuanta más luz se proyecte al cielo, menos oscuro es el fondo del cielo nocturno y menos estrellas se pueden apreciar porque quedan anuladas por esa luz difusa. En las cercanías de algunas ciudades se ha llegado al extremo de que sólo los astros más brillantes, como Sirio o Venus, son visibles a simple vista. Ni que decir tiene que el estudio de objetos más débiles a través del telescopio es sumamente difícil en estas condiciones.

Desde hace varias décadas los astrónomos aficionados y profesionales han reivindicado la valoración del cielo nocturno como parte del Patrimonio de la Humanidad, pues el estudio y la observación del Cosmos ha sido (y sigue siendo) parte fundamental del motor que ha permitido el desarrollo y evolución del pensamiento humano. Y aunque hoy en día la cultura televisiva mantenga a la mayoría en una especie de trance psicodélico que genera toneladas de basura mental que hunden el pensamiento en los abismos del individualismo y la pasividad, no podemos privar a las generaciones futuras de la posibilidad de contemplar y estudiar el cielo estrellado como una parte más de la Naturaleza.

Los primeros lugares en regular una protección del cielo nocturno como un elemento más del patrimonio cultural y científico de la Humanidad fueron los vinculados a observatorios de gran importancia internacional, como las Islas Canarias. Poco a poco y gracias a la presión de colectivos, en las zonas con mayor afición a la astronomía se desarrolló una normativa específica, y alguna ciudad como Córdoba quiso ser pionera entre las capitales de provincia en la implantación de una normativa para regular la iluminación nocturna. Pero más importante que desarrollar una normativa es que ésta se aplique y  realmente se adapte a la problemática existente, ofreciendo las directrices para mejorar una situación de partida que no es la deseable. De este modo en más de un caso estas normativas se han quedado en una simple declaración de buenas intenciones.

Por otro lado, el más reciente desarrollo de las Agendas 21 en los municipios adheridos debería suponer una ligera mejora de la situación, al aplicarse planes de optimización energética destinados a mejorar la eficiencia en el alumbrado público. Aún así los tipos de farolas siguen siendo inadecuados en la mayoría de los casos y existe una clara tendencia a sobreiluminar (demandada frecuentemente por los mismos ciudadanos). Además el uso generalizado de lámparas LED de luz blanca o azulada está creando situaciones bastante contradictorias, pues mientras se pretende ahorrar energía se emite un tipo de luz muy perjudicial (luz fría), no sólo para la observación astronómica (por su elevada dispersión atmosférica) sino para la salud (por su efecto en la regulación del ciclo circadiano).

miércoles, 7 de octubre de 2015

Fotografiando constelaciones con un equipo básico

Constelación de Casiopea. Imagen resultado de apilar ocho tomas de siete minutos a 800 ISO obtenidas con una Nikon D90 y objetivo de 50 mm sobre montura portátil Sky-Watcher Star Adventurer
La fotografía de cielo profundo requiere de cielos oscuros, algo cada vez más escaso a pesar de las diferentes normativas existentes, lo que implica alejarse de los núcleos urbanos todo lo posible. El equipo para su práctica no es precisamente parco en número y peso, y a no ser que dispongamos de un observatorio tendremos que cargar y transportar tubos ópticos, montura, contrapesos, cámaras, batería, ordenador... que luego hay que montar, estacionar, equilibrar, alinear y calibrar lo mejor posible antes de comenzar a disparar a un objeto. La precisión que requiere el seguimiento en tomas de larga exposición  es mayor cuanto menor sea el campo que abarquemos, lo que implica todo este despliegue. ¿Y si queremos realizar fotografía de larga exposición con un objetivo que abarque un campo más o menos grande? En la entrada "la astrofotografía (II)" describo el procedimiento que hasta ahora ha sido el más común: disponer la cámara con su objetivo en paralelo al tubo óptico del telescopio. En cualquier caso implica disponer de una buena (y generalmente pesada) montura ecuatorial para sostener el conjunto óptico y realizar un seguimiento preciso. 

Sin embargo desde hace un par de años la generalización de la práctica de la fotografía nocturna y el "time lapse" ha llevado a algunas marcas a comercializar sistemas de seguimiento portátiles que permiten la obtención de imágenes mucho más impactantes del cielo, pues posibilitan exposiciones mayores sin que aparezcan los trazos estelares. La marca japonesa Vixen ya hace tiempo que sacó el sistema Polarie, muy compacto y sencillo de manejar, aunque creo que algo caro si incluimos todos los accesorios. Recientemente la marca Sky-Watcher ha tenido la idea de crear una montura ecuatorial alemana pequeña y ligera, compatible con la mayoría de trípodes fotográficos y de una gran versatilidad (podéis encontrar más información sobre sus características en este enlace). Básicamente es como las monturas que estamos acostumbrados a utilizar, con funcionalidades similares, soporta hasta unos 5 kilos de peso y se puede transportar perfectamente en una mochila junto al resto del equipo sin tener que ir al fisioterapeuta a la mañana siguiente. La perspectiva de realizar astrofotografía con seguimiento en lugares donde no necesariamente se ha de llegar en coche, sin el esfuerzo y tiempo que requiere todo el proceso habitual con el telescopio, me llevó a adquirir una. Os cuento los primeros resultados que he obtenido con ella. 

lunes, 5 de octubre de 2015

Cuatro planetas al amanecer

No es frecuente encontrar a la mitad de la familia planetaria del Sistema Solar en la misma zona del cielo, por eso no podemos dejar pasar la ocasión de mirar al Este durante los amaneceres de los primeros días de octubre de 2015. Especialmente atractiva será la vista del día 9 sobre las siete o siete y media de la mañana cuando junto a la fina Luna menguante estarán los planetas Venus, Júpiter, Marte y Mercurio. 

Aspecto del cielo mirando al Este el 9 de octubre a las 7:30 (hora oficial peninsular)
La escena estará presidida por nuestro satélite con sólo un 12% de su disco iluminado. A cinco grados por encima se situará Venus, que con una magnitud de -4.5 será el astro más brillante del firmamento después de la Luna. A unos ocho grados de la Luna hacia el Este el tercer cuerpo celeste en brillo será Júpiter (-1.7 magnitudes) y casi en la línea que une los dos planetas anteriores, pero a muy poca altura sobre el horizonte, se podrá ver entre el resplandor del alba a Mercurio (0.9 magnitudes). A estos tres planetas hay que sumar Marte, que se encontrará a unos cuatro grados de Júpiter en dirección a Régulo (la estrella principal de Leo). Mientras que Venus, Júpiter y Mercurio se apreciarán como astros bastante brillantes el planeta rojo se mostrará con un brillo moderado, algo menor que el de Régulo, aunque perfectamente distinguible por su color. Exceptuando a Saturno tendremos en el mismo campo a casi todos los planetas perceptibles a simple vista y estudiados desde la antigüedad. 


La fotografía de este tipo de eventos es sencilla al no requerir seguimiento. En esta entrada hay información detallada sobre la técnica a seguir. 

viernes, 11 de septiembre de 2015

Eclipse total de Luna el 28 de septiembre de 2015

Por fin tendremos la oportunidad de disfrutar nuevamente de un eclipse total de Luna. Ocho años han pasado desde el último (en marzo de 2007) y hasta enero de 2019 no volverá a ser visible este fenómeno desde nuestro país. A las 1:07 T.U. (3:07 hora oficial peninsular) la Luna comenzará a sumergirse en la umbra terrestre para quedar completamente cubierta de sombras entre las 2:11 y las 3:23 T.U. (4:11 y 5:23 hora oficial). A partir de este momento comenzará a emerger hasta que a las 4:27 (6:27) habrá salido completamente de la sombra de la Tierra. Será visible en todas sus fases desde Europa occidental y América del Sur.

Los eclipses ocurren cuando el sistema Tierra-Luna se alinea de modo que una arroja su sombra sobre toda o parte de la superficie de la otra. En el caso de un eclipse de Sol es la Luna quien proyecta su sombra sobre una porción de la Tierra mientras que en un eclipse de Luna nuestro satélite queda inmerso en la sombra del planeta. Podríamos pensar que un eclipse debería ocurrir siempre que la Luna esté en fase llena o nueva, y así sería si el plano orbital de nuestra compañera coincidiera con el terrestre; pero la órbita lunar se encuentra inclinada, de modo que para que el eclipse ocurra se deben dar dos circunstancias: que esté en fase nueva o llena y que además esté en uno de sus nodos (o cerca de uno en el caso de eclipses parciales). 

Los nodos son los puntos de intersección de la órbita lunar y el plano orbital terrestre
Para que tenga lugar un eclipse además de estar en fase llena o nueva la Luna debe estar cerca de un nodo

sábado, 8 de agosto de 2015

Observando las constelaciones de Escorpio y Sagitario

Una forma muy interesante, visual y cómoda de transmitir información es el videocast. Aprovechando que tenía que elaborar uno como parte de una práctica para una asignatura me estreno con este modo de comunicación. Lo cierto es que resulta trabajoso: escribir el texto, grabar la locución, mezclar una música apropiada, elaborar la secuencia de vídeo, coordinarla con el sonido... y luego para que youtube te bloquee en 280 países por la música escogida y sólo pueda verse en Barbados, Kiribati, Sudán del Sur y alguno más. Pero bueno, también está vimeo, esperemos que aquí aguante mientras encuentro músicas libres del celo guardián de las discográficas, (ironic mode ON) que obviamente no pueden permitir que yo me haga rico a base de hacer vídeos caseros de divulgación (ironic mode OFF). En cualquier caso el resultado es satisfactorio para ser el primero y creo que no será el único. Estando en agosto no podía tratar sobre otro tema que las constelaciones de Escorpio y Sagitario, una de las zonas más espectaculares del cielo. Espero que os guste. 


Observando las constelaciones de Escorpio y Sagitario from Máximo Bustamante on Vimeo.


domingo, 2 de agosto de 2015

Sobre lunas azules, rojas y fuegos artificiales celestes

La Luna Gatuna, visible en verano tras la ingesta de mayonesa caducada en el chiringuito
¿Visteis la "luna azul"? Yo no. De hecho ni me molesté en echarle foto alguna. ¿Pero cómo no aproveché este evento "que no se repetirá en tres años"? Simplemente porque tendré otra luna igualica antes de un mes. ¿Por qué tanto bombo entonces?, ¿por qué este alud de noticias, twits, retwits y requetetwits sobre este tema? Parece que los medios de comunicación se aburren en verano y alguien decidió que esto de que haya dos lunas llenas en un mes es interesante, y además eso de azul le da un toque exótico y misterioso que garantiza la audiencia, los "megusta" o los "retwits". Y por si no queda claro se ilustra la noticia con una foto de la luna llena virada al azul; no pasa nada aunque esa foto falte a la verdad, porque roja sí podemos ver la luna (en un eclipse total de luna por ejemplo) pero de verla azul hay las mismas posibilidades que de verla verde fosforito: o miramos a través de un cristal de ese color o deberíamos preocuparnos por la composición de la copa que nos acabamos de zampar en la terracita de verano. Y no digo yo que -igual que hay quien ve elefantes rosas- algunos puedan ver lunas azules, pero ya puestos a tener alucinaciones seamos un poco más creativos y psicodélicos por favor. Llamadme aguafiestas, pero la luna azul para mí tiene el mismo interés que las zambullidas estivales de los famosuelos, e incluso éstas pueden serlo más si se da alguna situación jocosa, como que centenares de medusas aparezcan muertas en la playa después del baño de alguno de nuestros queridos menistros. Es una muestra del triste panorama de la prensa española, cuya podredumbre no sólo afecta a la sección de política y economía, sino que se ha extendido a otras áreas (salvo alguna honrosa excepción que aún tiene una sección de ciencia medianamente decente). Y si triste es leer la mayoría de los periódicos patrios o soportar las memeces televisivas, es deprimente que incluso algún centro de divulgación astronómica coloque alguna de esas noticias encabezadas con una luna absurdamente virada al azul.

No sé hasta qué punto estas situaciones favorecen la difusión de la astronomía. Por un lado está bien que de vez en cuando haya alguna noticia que nos motive para mirar al cielo nocturno, pero por otro lado sería de agradecer que trataran sobre algún evento de verdad: un cometa, una lluvia de estrellas que se espere especialmente activa, una sonda que llega a los confines del Sistema Solar, etc. Aun contando con la dosis de sensacionalismo que le añaden los medios (y que muchas veces generan falsas espectativas entre el público) no está mal que se nos recuerde a veces que más allá del sillón de casa, más allá de la pantalla del televisor o el ordenador, más allá de la burbuja de contaminación lumínica de nuestra población, se despliega el espectáculo del cielo estrellado. Pero está ahí todo el año, en todas las estaciones, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan. El cielo de junio a septiembre es de una belleza sobrecogedora cuando la Vía Láctea se alza como un árbol gigantesco hacia el infinito; y en invierno preciosas constelaciones jalonan con sus estrellas brillantes la bóveda celeste, cuando es más oscura y transparente que en otros momentos. Además a veces tenemos alguna lluvia de estrellas, una conjunción de planetas, un cometa que se acerca, un eclipse... eventos que rompen la aparente inmutabilidad del firmamento. Para disfrutar de este espectáculo sólo es necesario buscar un cielo oscuro, lo que es desgraciadamente cada vez más complicado incluso en zonas rurales. Ahí es donde todo esfuerzo es insuficiente, en exigir a nuestros ayuntamientos que no nos priven del derecho a disfrutar del cielo nocturno, que alumbren de manera racional y eficiente y que cumplan con la normativa (si la hay). No hace falta que los medios nos digan cuándo mirar al cielo, ni crear eventos intrascendentes o anuncios de fastuosos fuegos artificales estelares que no ocurrirán. Sólo hay que mirar hacia arriba, hacia la inmensidad, cualquier noche del año. 

sábado, 18 de julio de 2015

Galaxias exóticas. Cúmulo Abell 2151

Cúmulo de galaxias Abell 2151 (click para ampliar)
Me encanta sumergirme en esos campos donde las galaxias se pueden contar a centenares, y en especial me gustan esas de formas extrañas y caprichosas que se salen de los tipos comunes de elípticas y espirales. Así ocurre con la imagen que inicia esta entrada, correspondiente a un área algo mayor que la Luna llena situada entre la constelación de Hércules y la cabeza de la Serpiente, en la que se encuentra el cúmulo de galaxias de Hércules (Abell 2151) a una distancia de 500 millones de años luz. Como siempre que hablo de distancias intergalácticas no puedo evitar evocar qué ocurría por nuestro planeta en el momento en que esa luz inició su viaje. Hace 500 millones de años la Tierra se encontraba en el periodo que llamamos Cámbrico, en el que proliferaron los arrecifes de esponjas, moluscos gasterópodos, equinodermos, graptolites y más de 100 familias de trilobites, en un mundo que podría tener este aspecto. En el tiempo de viaje de esa luz hasta aquí se formó otro supercontinente (Pangea) para volverse a fragmentar, ocurrieron varias extinciones masivas... e incluso ha aparecido una especie que se autodenomina inteligente. No conviene olvidar las escalas de distancia y tiempo que se manejan cuando hablamos de cúmulos de galaxias, y sólo si sentimos cierto vértigo podremos afirmar que entendemos una mínima parte de lo que estamos viendo.

Si examinamos detenidamente esta imagen se puede apreciar una gran variedad de galaxias de diferentes aspectos (elípticas, espirales y lenticulares), y sobre todo llama la atención que muchas de ellas se encuentran interactuando como si bailaran un tango cósmico, lo que ha dado lugar a esas caprichosas formas ocasionadas por los tirones gravitatorios. La imagen siguiente corresponde a una fracción de la primera y en ella se puede apreciar la gran diversidad de morfologías galácticas. En el centro destacan dos galaxias espirales en una fase inicial de colisión, que ya han entrado en contacto a través de sus brazos (NGC 6050 e IC 1179). Destaca también en la parte superior izquierda IC 1182, una galaxia activa tipo Seyfert que muestra un jet claramente visible en el rango óptico y unas bandas de polvo que cruzan el núcleo. Seguramente estamos asistiendo a una fusión de galaxias que ya ha activado el agujero negro central de una de ellas gracias a un nuevo aporte de materia. En el resto del campo vemos espirales barradas, espirales con estructuras en anillo, elípticas, lenticulares, etc., todo un zoo galáctico en unos minutos de arco.

Galaxias en colisión. Arriba a la izquierda una galaxia Seyfert y el chorro de material eyectado por su núcleo 
Estas imágenes han sido procesadas con datos del Sloan Digital Sky Survey (SDSS), en concreto archivos FITS con los filtros "g", "r" e "i", a partir de los que se han construido los canales LRGB (luminancia, rojo, verde y azul) correspondientes. Cualquier imagen astronómica en color de las que vemos publicadas en los medios no se obtiene tal cual, sino que es resultado de reducir, calibrar y procesar diferentes imágenes monocromáticas obtenidas con una serie de filtros propios de cada sistema. La mayoría de los datos brutos (sin procesar) de las diferentes misiones y cartografiados del cielo están disponibles a través de diversas herramientas del observatorio virtual, como Aladin, que permiten consultar y trabajar con una cantidad de información ingente a diferentes longitudes de onda. Nuestro trabajo puede tener un objetivo científico o ser un simple divertimento para -como en este caso- obtener una bonita imagen de objetos que difícilmente podemos alcanzar con nuestros equipos. 

miércoles, 15 de julio de 2015

Nebulosas planetarias estivales

M57, la nebulosa anular de la Lira. Imagen resultante de combinar 21 tomas de dos minutos con filtros R, V y B, realizadas con el telescopio de 1,5 metros del observatorio de Sierra Nevada (Máximo Bustamante)
Una nebulosa planetaria tiene realmente poco que ver con los planetas, pues su denominación obedece al aspecto que presenta al telescopio y no a su naturaleza. Efectivamente se trata de objetos con un tamaño aparente pequeño y forma más o menos circular, en unos casos más definida que en otros, con ciertas diferencias de brillo en su disco que denotan una estructura heterogénea. Hoy sabemos que estas nebulosas son los restos de estrellas que acabaron su vida de forma más o menos convulsa, según su masa, quedando como cadáver una pequeña enana blanca rodeada por el material que formaba las diferentes capas estelares, expulsado en los estertores finales del astro y que se expande a gran velocidad hacia el exterior. Estas nubes las vemos porque son excitadas por la radiación ultravioleta de la estrella central, y en fotografía muestran diversos colores relacionados con los elementos que las componen, que al fin y al cabo fueron sintetizados en la estrella a través de procesos de fusión nuclear y que acaban incorporados al medio interestelar. Ahí están por ejemplo el carbono, oxígeno, calcio o nitrógeno que posiblemente acaben formando parte del cuerpo de Sfnorgk el Casto, hijo de Burfkl el No tan Casto, conocido astrónomo egrediano dentro de 5.000 millones de años, al que podemos imaginar observando a través del telescopio la nebulosa en forma de anillo que queda de una estrella que cierta civilización olvidada llamó Sol. 

El proceso por el que una estrella como el Sol va expulsando sus capas al morir y forma una nebulosa es muy breve: en tan sólo un lapso de 10.000 a 50.000 años (un suspiro en términos astronómicos) el gas ionizado se recombina, deja de emitir (volviéndose invisible) y se diluye por el espacio. Por eso sólo vemos una nebulosa planetaria por cada 60 millones de estrellas, y las que podemos detectar mejor son relativamente cercanas y recientes. Tres de las más famosas se encuentran en buena posición en el cielo durante los meses del verano boreal: la nebulosa anular de la Lira (M57), la nebulosa Dumbbell (M27) y la nebulosa de la Hélice (NGC 7293). 

miércoles, 24 de junio de 2015

Conjunción entre Venus y Júpiter

Ver aproximaciones aparentes entre los planetas es frecuente, y cuando tienen lugar al atardecer o amanecer resultan muy atractivas y sencillas de fotografiar. Pero que además se trate de los planetas más brillantes del cielo, con mayor tamaño aparente, y que se puedan observar a la vez a través del telescopio, convierte esta conjunción en un evento especial. Durante los últimos días, después de la puesta de sol, destacan sobre el horizonte occidental dos astros brillantes en posiciones relativamente cercanas cuya distancia se reduce paulatinamente: se trata de los planetas Venus y Júpiter, los astros más brillantes de estas noches estivales. Durante la noche del 30 de junio llegarán a situarse a sólo 22 minutos de arco uno de otro (menos que el diámetro del disco lunar), lo que permitirá que incluso puedan observarse en el mismo campo a través del telescopio. 

Mirando hacia el oeste el 30 de junio a las 23:00 hora peninsular (click para ampliar)
Con un brillo de magnitud -4.4 Venus es el primer astro en aparecer entre las luces crepusculares y algo después lo hace Júpiter (con magnitud -1.8) un poco al suroeste. El 24 de junio estarán a una distancia angular de 3º 32' que irá disminuyendo hasta los 22' en la tarde del día 30. Realmente llegarán a aproximarse hasta los 20 minutos en la madrugada del día 1 de julio, pero estarán debajo del horizonte en ese momento. 

Campo de un telescopio de 952 mm de distancia focal y un ocular de 14 mm
Si disponemos de un telescopio y le insertamos un ocular de aumentos medios los dos planetas aparecerán en el campo con un tamaño aparente idéntico de unos 32 segundos de arco. Júpiter es fácilmente distinguible gracias sus cuatro satélites y por sus bandas nubosas, de las que al menos se diferencian claramente dos; por su parte Venus aparece como una pequeña luna blanca y brillante, con su disco iluminado al 34% y sin detalle alguno que ofrecer. No esperemos una imagen estable y nítida, pues es previsible bastante turbulencia atmosférica tanto por la poca altura sobre el horizonte como por la hora de observación. 

Aspecto que presentarán Júpiter (con sus satélites galileanos) y Venus a través del telescopio 


sábado, 11 de abril de 2015

Acercamiento a Orión

Durante la primera mitad de la primavera (otoño en el hemisferio austral) aún podemos observar la maravillosa constelación de Orión mientras desciende sobre el horizonte occidental después de anochecer. Tanto a simple vista como con un instrumento óptico esta zona del cielo resulta de enorme belleza, y alberga la que es posiblemente la nebulosa más impactante a través del telescopio: la Gran Nebulosa de Orión. He recopilado las astrofotografías que tengo de esta constelación y su nebulosa (la mayoría de mis comienzos, por lo que pido que seáis compasivos) como presentación en un vídeo, que aunque pierden bastante calidad resulta más didáctico. Algo más de información podéis encontrar en la entrada antigua "naves en llamas más allá de Orión". Espero que os guste.